La "danza del sexo" en Rio de Janeiro

Rio de Janeiro, AFP

 

La divulgación de los excesos sexuales que ocurren durante los bailes funk escandalizó esta semana a médicos que atendieron a adolescentes embarazadas y enfermas de sida u otras infecciones venéreas, y a las autoridades de Rio de Janeiro, que amenazaron con prohibir estas fiestas.

Responsables del tribunal de menores de la ciudad explicaron este sábado que van a visitar varios bailes en la periferia de la ciudad, y el secretario estatal de Seguridad, Josias Quintal, aseguró que si es necesario iniciarán procesos contra los responsables y se prohibirán esas fiestas.

Según declararon públicamente esta semana diversos jóvenes que acuden a este tipo de eventos, la llamada «Danza del sexo» se convirtió en un paso de baile más en el que chicas y hombres mantienen relaciones sexuales mientras danzan en fila india o cuando las mujeres se sientan en las rodillas de los chicos.

Algunas reciben por esta exhibición cerca de 50 dólares, según declararon agentes de seguridad de las discotecas y cantantes de música funk, que aseguran que ya llegaron a tener relaciones sexuales con «cuatro o cinco mujeres en la misma noche».

Según las mismas fuentes, «los jóvenes tienen relaciones en cualquier rincón y de cualquier manera». «Ya vi niñas que entran en el baño con tres o cuatro hombres, chicas bailando desnudas en el escenario», explicó un agente de seguridad.

La edad de las jóvenes oscila entre los 13 y los 25 años.

El viernes, las autoridades municipales confirmaron que una chica de 14 años estaba embarazada y había contraído el sida durante la danza del sexo.

Según responsables de varios centros de atención especializados para mujeres, las adolescentes pierden el control con las letras de las músicas y el ambiente del baile, normalmente salen de casa sin ropa interior, nunca saben quién es el padre del bebé, no utilizan preservativos y provienen de barrios pobres de la ciudad.

«Para ellas es casi una broma, viven esta aberración como si fuera algo normal, una forma de probar algo nuevo y de reafirmarse. Creen que nada va a sucederles», explicaron los médicos.

«Voy a darte una bofetada y te va a hacer daño», «Soy una perra caliente, me encanta cuando me excitas», «Me muero de ganas, pégame», dicen las músicas.

Todas las letras, escritas e interpretadas por hombres, instan a someter a las mujeres, de las que los músicos hablan despectivamente dentro y fuera del escenario.

«Después de tocar en un baile, una joven se acercó y me dijo que quería tener relaciones sexuales conmigo. Yo no quería, pero ella comenzó a provocarme y accedí. Era la tercera de aquel día, ella no llevaba ropa interior y no quería usar un condón. Fuimos detrás de un altavoz y un agente de seguridad nos descubrió. Ella accedió a acostarse con él también», contó un músico funk a la prensa.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje