Colombia. La gripe porcina modificó la agenda de Alvaro Uribe, de 57 años

Hiperactivo presidente aislado

Uribe, de 57 años y que habitualmente comienza a trabajar a las cinco de la mañana y concluye en la madrugada, canceló sus actos públicos del lunes y martes y guarda reposo después de confirmarse que contrajo el virus, al regreso de la cumbre de la Unión de Naciones Sudamericana (Unasur) en Bariloche (Argentina).

Aún el fin de semana, antes de que se confirmara su contagio y pese a una alta fiebre, Uribe asistió a un Consejo Comunitario ­la habitual reunión semanal que sostiene con autoridades y comunidades en las regiones colombianas­, en el departamento de Vichada (este, fronterizo con Venezuela).

El médico infectólogo Carlos Alvarez, responsable del tratamiento a Uribe, señaló ayer, lunes, que el presidente «tiene una evolución normal, que no precisa de hospitalización». Uribe ha recibido Tamiflu y mantiene contacto con su equipo más cercano a través de Internet.

«El presidente ha sido muy juicioso con el aislamiento y sigue las recomendaciones como cualquier paciente», explicó a la prensa el secretario de prensa del presidente, César Mauricio Velásquez.

La agenda cancelada incluia la reunión del Consejo de Política Económica y Social. Lo mismo ocurrió con las reuniones de Uribe y algunos ministros y congresistas, en la antesala de una sesión de la Cámara de Representantes, que el martes abordará de nuevo el último trámite para convocar un referendo que permitiría al presidente ser reelecto para un tercer período en 2010.

Otros miembros del gabinete que estuvieron en Bariloche con Uribe, como los ministros de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez, y de Defensa, Gabriel Silva, así como el comandante de las Fuerzas Militares, Freddy Padilla, fueron sometidos a pruebas para detectar si se contagiaron.

Bermúdez, que viajó a China, debió cancelar la primera jornada de una gira que incluye además Japón y Corea del Sur, y guarda reposo en Pekín a la espera de los exámenes médicos a los que fue sometido por las autoridades chinas, según señaló el embajador Guillermo Ricardo Vélez.

Durante sus dos períodos de cuatro años, Uribe ha mantenido un ritmo frecuentemente calificado de frenético y difícil de seguir por sus colaboradores más cercanos.

Incluso en 2006, tras una polémica reforma constitucional que permitió su reelección, el mismo mandatario había asegurado que se disponía a asumir un estilo menos agitado de gobierno.

Pero no ha sido así. Ello se debe, según sostiene el médico, ex alcalde de Cali y político del oficialista Partido Conservador, Rodrigo Guerrero, a que Uribe «conoce los más diversos problemas mejor que sus propios ministros».

«El está al tanto de lo que ocurre en cada municipio y sabe más de sus problemas que los mismos alcaldes, le presta una atención obsesiva al detalle y tiene una gran pasión por trabajar», añade.

Desde enero, cuando regresó de un viaje a Europa, Uribe se ha mantenido con un catarro permanente, según el mismo reconoció en varias entrevistas.

Pero ello no le impidió, a comienzos de agosto, iniciar una rápida gira de tres días por siete países de Sudamérica para explicar la posición de Colombia sobre un acuerdo que le permite a tropas estadounidenses utilizar siete bases militares colombianas.

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