Argentina: reclamo que sube de tono
Es a todo o nada», dijo Cristina Boubee, una dirigente ganadera autoconvocada.
Boubee suele ser de la comitiva que acompaña a Alfredo De Angeli cada vez que van a «visitar» a los legisladores, quiere arengar a los suyos que ayer no eran más de 50 productores y a los ruralistas de Olavarría, para cortar masivamente la Ruta 226 el próximo martes. La beligerancia discursiva de los dirigentes agropecuarios de la provincia de Buenos Aires, que responden a De Angeli y a CRA pero se dicen autoconvocados, es inversamente proporcional a lo conseguido hasta el momento. Tras el fracaso de la presión legislativa reconocido por ellos mismos y la falta de apoyo en las rutas, los dirigentes quieren llevar al extremo sus posturas al menos discursivamente para ganar espacio frente a la Mesa de Enlace. Para organizar esta estrategia que pretende intensificarse con el correr de los días, el próximo lunes habrá una asamblea en Bolívar que nucleará a todos los productores de la zona y el martes se propondrá un corte total de la ruta. Entre los reclamos está la propuesta de elegir un nuevo gobierno integrado por seis legisladores que salgan de una gran asamblea. La idea es de Boubee, que ya empezó a conversarla en diferentes asambleas pero aclaró a Página/12 que no sería un golpe de Estado sino un «grito de libertad».
«Vamos al corte, la semana que viene no pasa más nadie», le adelantó Boubee a De Angeli, en una comunicación telefónica, cuando estaba por terminar un pequeño acto sobre el peaje que une a Azul y Olavarría, en la Ruta 226. La otra mujer que arenga pero en Olavarría es Norma Urruty, presidenta de la Sociedad Rural de esa ciudad y secretaria de CRA. Los llamados productores autoconvocados de ambas ciudades creen que el recambio del Congreso que se dará a partir del 10 de diciembre no significará un cambio en la dirección de la política agropecuaria. Dicen desconfiar de los próximos legisladores, e incluso ya hablan insistentemente de la «vetocracia», por el veto parcial a la emergencia agropecuaria en la provincia.
A menor presencia de ruralistas en las rutas, parecería que el discurso que busca instalar la dirigencia es más encendido. Es lo que se observa en estos primeros días del nuevo lockout. De hecho, un pequeño productor pequeño de verdad, con 27 hectáreas, aseveró a Página/12 que dejó de apoyar a los dirigentes porque lo «único que hicieron fue posicionarse políticamente y no consiguieron nada para los chiquititos, chiquititos».
Olavarría es una zona ganadera que fue castigada por la sequía. De hecho, el clima en la ciudad comenzó a cambiar en 2006, con lluvias cada vez más espaciadas. Más allá de este problema puntual, el tono de los reclamos nunca va acompañado por la cifra de rentabilidad de los productores. No les gusta decir cuánto ganan, por pudor o para no quedar en evidencia.
«El valor del campo es grande pero lo tenés que hacer producir. Nosotros no comemos tierra. Antes teníamos una rentabilidad del cuatro, a veces del cinco por ciento. Pero ahora es negativa», enfatizó a este diario Guillermo Sonaglia. Dos segundos después y sin que se lo interrumpiese, el ruralista de Azul afirmó: «Después de las retenciones, el pago de las ganancias, bienes personales, el impuesto rural, si te queda un 18 por ciento de margen, es mucho». La rentabilidad negativa termina siendo un mito que se construye sobre el asfalto.
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