Estados Unidos. Estuvo plagiada desde los 11 años, fue violada y tuvo dos hijos de su secuestrador

Revelaciones escabrosas salen a luz al aparecer joven raptada

Jaycee Dugard, actualmente de 29 años, había sido secuestrada el 10 de junio de 1991 en South Lake Tahoe, a unos 200 km de San Francisco (oeste de Estados Unidos), ante los ojos de su padrastro cuando se encontraba en la parada del bus escolar.

Dugard estuvo estos 18 años escondida en el fondo de la casa de sus captores, el matrimonio de Phillip y Nancy Garrido, de 58 y 54 años, respectivamente, situada en Antioch (70 km al este de San Francisco), según los primeros elementos de la investigación.

En una rara entrevista telefónica concedida por Garrido tras su arresto a la televisión local KCRA, el captor adelantó: «Descubrirán la historia más impactante proveniente de la testigo, la víctima, solo esperen», dijo.

«Lo que me mantuvo ocupado en los últimos años es que cambié completamente mi vida», dijo Garrido.

«Van a caerse de espaldas y al final descubrirán la historia más impactante y reconfortante», insistió.

«Tenía a estas dos niñas pequeñas (con Jaycee Dugard). Ellas se dormían en mis brazos todas las noches desde que nacieron. Nunca las besé, hay que ir lentamente», añadió Garrido que será acusado formalmente este viernes en la tarde, indicó a la AFP el oficial Les Lovell, de la comisaría del Condado El Dorado.

Jaycee Dugard habría tenido dos hijas con su secuestrador y de acuerdo al diario local Sacramento Bee, tendrían 15 y 11 años, lo que significa que su madre habría tenido a la mayor a los 14 años.

Dugard apareció esta semana porque Garrido, bajo régimen de libertad condicional por delitos sexuales anteriores ­incluso uno que le valió la cárcel en 1971­ llamó la atención de la policía al ser visto con dos mujeres y unas menores en la Universidad de Berkeley, norte de California.

El hombre fue convocado a una cita en la comisaría ­que suelen ser rutinarias en personas condenadas a libertad condicional­ y Garrido compareció el miércoles con dos mujeres adultas y unas menores.

En ese interrogatorio, en el que, al principio, Jaycee Dugard se presentó como «Allissa», la joven terminó dando su identidad completa.

Según Fred Kollar, de la comisaría del condado de El Dorado, al este de San Francisco, Jaycee y sus dos hijas concebidas en cautiverio «nunca fueron ni a la escuela ni al médico. Todas fueron mantenidas en total aislamiento», indicó.

Era una pequeña de 11 años, rubia y de ojos azules, cuando fue secuestrada ante la presencia del esposo de su madre, Carl Probyn.

El secuestro de Jaycee transcurrió mientras el abusador ­y su esposa­ cuidaban de la madre de Garrido, postrada, y mantenían escondidas a la joven y a sus dos hijas en el fondo de su casa, en unos cobertizos y carpas destartaladas.

Su pequeño mundo se redujo a unas cobijas apiñadas, una ducha provisoria y un excusado exterior. La electricidad provenía de un alargue, indicaron medios locales.

Las niñas fueron vistas varias veces por los vecinos, pero Garrido decía que eran hijas de amigos. Y a pesar de visitas regulares, un oficial de aplicación de las penas, encargado de supervisar la sentencia de Garrido por un secuestro y violación en 1971, nunca notó nada extraño en la casa de este hombre que se convirtió en un fanático religioso.

Una vecina dijo al diario USA Today que creía que solo la pareja y una mujer mayor vivían en la casa, tras 15 años de conocerlos.

El padrastro de Jaycee, Carl Probyn, dijo al canal de televisión ABC que todo era «bastante enfermo».

«Lamento que Jaycee haya pasado por todo esto. Cómo pudo encerrarla por 18 años. Sin escuela, sin médico, sin dentista.

Las niñas nunca fueron a un médico o un dentista. Sin vida», dijo Probyn seguro de que tomará mucho tiempo para que se repongan de esta situación.

La policía halló el jueves en ese patio escondido donde mantuvo a las secuestradas, el auto que buscaron todos estos años las autoridades en la investigación del paradero de Dugard.

El hermano mayor de Garrido dijo que estaba conmocionado al conocer la historia.

Pero «me lo creo», dijo al mencionar el pasado de abuso de drogas, compulsión sexual y su matrimonio en reclusión, indicó Ron Garrido al diario San Francisco Chronicle.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje