Elecciones. La presidenta Bachelet y el derechista Piñera son el blanco

Cruce de acusaciones en la carrera presidencial chilena

Piñera, con una fortuna de más de 1.300 millones de dólares, recibió una lluvia de críticas cuando dijo que sólo había gastado 10 millones de pesos (unos 5.000 dólares) en su campaña, que inunda las calles y las principales radios de Santiago, con mensajes de sus hijos y esposa.

«De frente al país quiero decir que lo que ha hecho Sebastián Piñera es mentir y eso no se hace», acusó el candidato independiente y ex diputado del Partido Socialista, Marco Enríquez-Ominami.

«Aquí ya se han gastado millones de dólares», señaló por su parte el ex presidente Eduardo Frei (1994-2000), que representa a la coalición oficialista de centro izquierda, en el poder desde 1990, y capta 20 a 25% de intenciones de voto, según distintas encuestas.

Piñera, que lidera con 35 a 40% y podría devolver al poder a la derecha en Chile después de más de 50 años, aclaró luego que su estimación correspondía al gasto de los últimos 10 días para el arriendo de gigantografías.

El magnate, con participación accionaria en empresas como la aerolínea Lan Chile, la Clínica Las Condes y el club deportivo Colo Colo, conminó a sus adversarios a transparentar sus gastos de campaña.

«En la política hay mucha hipocresía», dijo Piñera, que además acusó a Frei de usar la maquinaria estatal en su favor.

«Todos los chilenos hemos visto cómo los recursos que pertenecen a todos los chilenos se han desviado a financiar las campañas de la Concertación y vemos todas las noches la millonaria y abusiva propaganda que hace el gobierno con recursos de todos», denunció el empresario.

La presidenta Bachelet -quien hace un par de semanas le dio su apoyo expreso y público a Frei- negó las acusaciones.

«Si tuviera que hacer caso de algunas cosas que se dicen todos los días con motivo de las pasiones que desata la campaña, no debería estar aquí, tendría que estar encerrada en La Moneda, en lo posible sin hablar», señaló Bachelet.

«El país tiene que continuar su marcha, haya o no haya elecciones», agregó.

Enríquez, que postula de forma independiente tras renunciar al oficialismo y concita una adhesión del 15 al 20% -según encuestas-, reconoció haber gastado hasta ahora unos 100 millones de pesos (unos 183.000 dólares).

Frei, por su parte, dijo desconocer las cifras invertidas aunque afirmó: «No tenemos miedo a transparentar el gasto electoral».

Todo esto sucede a pesar de que la legislación chilena prohíbe hacer campaña en este período, y sólo lo consiente un mes antes de las elecciones programadas para el 13 de diciembre.

Pero un resquicio legal, basado en que los candidatos no llamen directamente a votar por ellos, ha permitido que medio Chile ya esté tapizado por propaganda tanto de los tres principales contendientes como de los cientos que se postulan al Congreso.

La ley electoral, que comenzó a regir en las últimas elecciones, permite un gasto total para una campaña presidencial de 1.500 millones de pesos (2,8 millones de dólares), que deben rendirse tras los comicios, algo que hasta ahora ningún candidato ha cumplido.

«No hay ninguna capacidad de fiscalizar», dijo Andrea Sanhueza, directora de la privada Corporación Participa, que fomenta iniciativas en favor de la democracia.

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