Honduras. El organismo multilateral redactó un informe en el que se señala que se violan las garantías individuales

La CIDH cuestiona al gobierno de facto

La CIDH cerró el viernes su visita a Honduras destinada a evaluar las denuncias de abusos contra los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya, tras el golpe de Estado que instaló en el poder a Roberto Micheletti, el 28 de junio pasado.

De acuerdo al informe preliminar, «la Comisión confirmó la existencia de un patrón de uso desproporcionado de la fuerza pública, detenciones arbitrarias y control de la información, dirigido a limitar la participación política de un sector de la ciudadanía».

El informe fue leído ante la prensa por la presidenta de la misión a Honduras, Luz Patricia Mejía.

La CIDH advirtió que «únicamente el retorno a la institucionalidad democrática» permitirá el restablecimiento de las garantías individuales en el país.

Tras estos señalamientos de parte de la CIDH, el lunes, el gobierno de Micheletti se enfrentará a una prueba de fuego cuando arribe una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) para presionar por una salida a la crisis institucional. El objetivo oficial de la misión es que el gobierno de Micheletti acate los acuerdos de San José, formulados por el presidente costarricense Oscar Arias, quien funge como mediador en la crisis y que implicarían, entre otros puntos, el retorno de Zelaya al poder. La delegación a Tegucigalpa estará integrada por los ministros de Exteriores de Argentina, Canadá, Costa Rica, Jamaica, México, Panamá y República Dominicana, y por el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza.

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