Cardoso consiguió respaldo
Brasilia, ANSA
El gobierno del presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, salió ayer fortalecido de su mayor crisis interna, al aislar al «rebelde» caudillo Antonio Carlos Magalhaes y lograr el apoyo del Partido Frente Liberal (PFL) a su plan de acción 2001/2002.
El derechista PFL reafirmó su incondicional respaldo al gobierno, aunque liberó a su líder Magalhaes para mantener una posición «independiente» en torno a Cardoso para evitar un cisma en el partido.
Magalhaes, uno de los principales sostenedores de la alianza, rompió con Cardoso el 23 de febrero, tras acusarlo de «encubrir» la corrupción en el seno del gabinete, lo que dejó a la alianza al borde de la división.
Pero Cardoso no se quedó callado y le pasó una pesada factura al PFL y a Magalhaes, en el lanzamiento de su programa de acción que prevé inversiones en el área social e infraestructura por 33 mil millones de dólares hasta el fin de su mandato.
«Conflictos motivados por la ambición y por disputas prematuras de poder futuro sólo nos empequeñecen delante del país», dijo Cardoso en una carta enviada a los líderes de los partidos que componen la base aliada.
El mandatario, que despidió a dos ministros de su gabinete ligados a Magalhaes, pidió lealtad a sus aliados para evitar la instalación de comisiones parlamentarias para investigar hechos de corrupción en su gobierno como exigen Magalhaes y partidos de oposición.
«CPI (Comisiones Parlamentarias de Investigación, N. de R) es deslealtad. Eso voy a exigir de mis aliados: lealtad», dijo el mandatario.
La enérgica misiva de Cardoso advirtió a sus aliados que «la defensa de las convicciones y de la obra transformadora (…) no se compadecen con las críticas irrespetuosas y menos todavía con alevosías a figuras de gobierno y sus prácticas».
La carta de Cardoso fue enviada, además del PFL, a su propio Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB), al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y los partidos menores que integran el acuerdo oficialista.
El plan de acción oficial para el bienio 2001/2002, lanzado hoy por Cardoso en Brasilia, prevé inversiones en los sectores social, educación e infraestructura, para acallar las críticas que llueven sobre su gestión en estas áreas.
Cardoso emergió como el triunfador en la crisis suscitada por las acusaciones de Magalhaes frente al respaldo del PFL al plan de gobierno, y el aislamiento interno de su veterano rival tras sus posiciones críticas, según analistas.
Magalhaes acusó a Cardoso de encubrir la corrupción en su propio gabinete, y llegó a sugerir que el presidente estaría involucrado en el desvió de 100 millones de dólares destinados a la construcción del tribunal laboral de San Pablo.
El PFL, en una rápida sesión ejecutiva de apenas una hora de duración, reactivó su respaldo al gobierno y dijo que «fiel a su naturaleza democrática, supo y sabrá siempre convivir con las diferencias de opinión».
De esta manera, evitó que la sangre llegara al río y dio vía libre a Magalhaes, que continuará en el partido, para seguir con sus críticas descarnadas al gobierno.
Tanto el PFL como Magalhaes salvaron la situación interna con un acuerdo «sin vencedores ni vencidos». Magalhaes evitó un voto de censura interno después de cosechar un coro de críticas en el partido por sus acusaciones a Cardoso y el PFL sorteó una crisis con el poderoso caudillo de Bahía.
«Logramos la unidad para que el PFL, fortalecido, pueda enfrentar los desafíos del país», dijo Magalhaes. Cardoso, a su vez, lo tildó de «trombón aislado en la orquesta» oficialista y le advirtió que «los que se la dan de moralistas son dictadores disfrazados».
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