PRENSA Y PERIODISTAS EN LA MIRA
Un minucioso trabajo publicado estos días resume algunos de los principales ataques a la prensa. Consigna el asesinato del periodista Gabriel Fino Noriega de Radio Estelar, en el departamento de Atlántida, ultimado de 7 impactos de bala cuando salía de su centro de trabajo, desde el cual informaba sobre las marchas por la recuperación democrática y también sobre las persecuciones en el litoral atlántico, habiendo recibido anteriormente varias amenazas de muerte por sus campañas a favor de iniciativas del gobierno de Zelaya. Este asesinato fue seguido por el del joven Isis Obed Murillo, por un disparo que le atravesó la cabeza en el aeropuerto de Toncontin en el curso de una manifestación en el frustrado intento de regreso de Zelaya. Siguieron la trágica lista los líderes del partido de Unificación Democrática y del movimiento sindical Ramón García y Roger Iván Bados, el albañil Pedro Magdiel Muñoz en el cerco en la fronteriza región de El Paraíso, Vicky Hernández Castillo y Alexis Fernando Amador, así como los profesores Roger Abraham Vallejo y Martín Florencio Rivero en la represión a las grandes manifestaciones en Tegucigalpa (véase la nota del 27 de julio «Los muertos de Micheletti»).
Una anterior misión de la ONU para investigar las violaciones a los DDHH, así como una ulterior delegación de Amnistía Internacional, comprobaron además que Canal 36, Radio TV Maya y Radio Globo de Tegucigalpa fueron militarizadas y que se registraron asaltos a varios locales de medios de comunicación, amenazas de muerte a periodistas como el director del diario El Libertador, Johnny J. Lagos Enríquez, y el reportero Luis Galdanes, bloqueo a sus trasmisiones, interceptación telefónica y/o bloqueo de su acceso a Internet. Se comprobó asimismo el ametrallamiento de la cabina de trasmisión de Radio Juticalpa en Olancho y que en la ciudad de Progreso los militares silenciaron Radio Progreso y hostigaron a su director, el padre jesuita Ismael Moreno, y a varios periodistas, algunos detenidos temporariamente. Los directivos de Canal 26 TV Atlántica denunciaron que los militares les indicaron que debían abstenerse de divulgar cualquier versión que no emanara del gobierno de facto.
Por otra parte, ya se informó de las agresiones reiteradas a los periodistas de Telesur y de Venezolana de Televisión (VTV), que dieron todo de sí para que llegara al mundo la verdad de lo que sucede en Honduras.
Sobre todos los primeros atentados, jamás la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) dijo una sola palabra, tal como lo hicimos constar en sucesivos comentarios sobre el tema. La única excepción fue el caso de Telesur y VTV, que la SIP se limitó a deplorar, al tiempo que seguía descargando todas sus andanadas contra Rafael Correa y Hugo Chávez.
El lunes de noche oí en un flash televisivo que la SIP había condenado en términos vehementes algunas expresiones de repudio al diario El Heraldo, registradas en el curso de las manifestaciones antigolpistas que día a día se renuevan en Tegucigalpa. Pero sobre los atentados de la dictadura contra la prensa antigolpista, volvió a guardar silencio. El Heraldo es uno de los medios monopolizados por los grupos de poder en Honduras, que son parte consustancial del golpe. Con ellos hace causa común la SIP, que agrupa a los propietarios de los medios y está presidida por Enrique Santos Calderón, propietario-director de El Tiempo de Bogotá y miembro del clan familiar del vicepresidente Francisco Santos y del ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, que se lanza a disputarle a Uribe su re-reelección.
En los últimos movimientos en el tablero, Argentina expulsó al embajador golpista (lo mismo hizo Chile y lo analiza Costa Rica), ante lo cual Micheletti rompió relaciones con dicho país, quizá para impedir que el canciller Taiana integre la misión a Honduras con los de México, Costa Rica, Canadá, Jamaica y Dominicana y el secretario general Insulza. El aislamiento de la dictadura es total, ningún país la ha reconocido. Envió una segunda misión a Washington, que fue recibida por un funcionario subalterno del State Department, y hasta la CNN dice que no obtuvo ningún resultado porque Hillary Clinton reiteró que EEUU sostiene el plan Arias, que incluye el retorno de Zelaya a la presidencia.
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