Una España sacudida por ETA inicia campaña electoral

Comenzó la carrera

Aznar, sin embargo, parte como favorito, según las últimas encuestas, con una ventaja de unos cuatro puntos sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuyo candidato es Joaquín Almunia.

En el País Vasco la campaña no comenzará hasta el domingo debido a los tres días de luto oficial decretados por el asesinato del dirigente socialista vasco Fernando Buesa, el pasado 22, a manos de ETA.

Las fuerzas de seguridad han extremado la vigilancia en Madrid ante la sospecha de que el grupo armado vuelva a actuar en los primeros días de campaña en la capital, dijeron fuentes de la lucha antiterrorista.

El atentado mortal en Vitoria con coche-bomba contra Buesa, en el que falleció también su escolta, es interpretado como un aviso al PSOE por si gana las elecciones, señala la prensa.

Bajo el lema del Partido Popular (PP), «Vamos a más», Aznar recorrerá el país destacando lo que ha progresado España en los últimos cuatro años, cuando accedió al poder poniendo fin a 13 años de gobiernos socialistas.

Aznar basa su éxito en que ha recortado la tasa de paro siete puntos –del 22 al 15 por ciento–, que sigue siendo la más alta de Europa, con la creación de 18 millones de puestos de trabajo, la incorporación de España a la moneda europea y la rebaja de impuestos.

Sin embargo, «pese a la buena situación económica, España no siente entusiasmo por Aznar y su equipo», escribió el diario Financial Times el pasado 18 de febrero.

La precampaña se le complicó a Aznar con la dimisión de su ministro de Trabajo, Manuel Pimentel, uno de los mejor valorados, por una trama de subvenciones ilegales descubierta después de los incidentes con los inmigrantes en El Ejido (Almería).

Aunque el premier se enfrenta también a las urnas con la cuestión vasca sin resolver –ETA rompió una tregua de 14 meses en diciembre–, entre el PP y el PSOE existe un acuerdo para no utilizar el tema en clave electoral.

El PP tuvo que rehacer su estrategia electoral tras el pacto de gobierno que alcanzaron el PSOE y la coalición comunista Izquierda Unida (IU, 10 por ciento de los votos) a principios de febrero, siguiendo el modelo de otros países europeos.

Los socialistas propusieron al candidato de IU, Francisco Frutos –quien acaba de sustituir a Julio Anguita por problemas de salud–, un gobierno de izquierdas, en caso de victoria, a cambio que los comunistas renunciasen a presentarse en 34 circunscripciones y pidiesen el voto del PSOE.

Pero IU rechazó eliminar sus listas como le pedía el PSOE y el acuerdo quedó reducido al Senado (donde IU no tiene representación), además de un programa de gobierno y el apoyo de IU a la investidura de Almunia en caso de victoria.

Tras las elecciones de 1993 ganadas por mayoría relativa por el PSOE, Felipe González pudo pactar con IU pero se decantó por el apoyo de los nacionalistas catalanes.

El PSOE, cuyo lema de campaña es «Lo próximo», persigue con el pacto que la mayoría de votos se traduzca en mayoría de escaños.

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