Hace 20 años se abría una brecha entre el este y el oeste
El 19 de agosto, en las mismas colinas cerca de Sopronkohida, en Hungría, en donde más de 600 alemanes del Este forzaron las rejas para huir hacia el Oeste, el aniversario será celebrado con la presencia, entre otros, de la canciller alemana, Angela Merkel, que estudió y trabajó hasta 1990 en la República Democrática Alemana (RDA), y del presidente húngaro, Laszlo Solyom.
Hungría fue el lugar «en donde la primera piedra del Muro de Berlín fue retirada», había declarado el entonces canciller de la República Federal Alemana (RFA), Helmut Kohl, el 4 de octubre de 1990, al día siguiente de la reunificación alemana.
En efecto, Budapest fue uno de los primeros gobiernos del bloque soviético en desmarcarse de la política de aislamiento con respecto al Oeste, y Moscú no había hecho nada para impedirlo.
Durante la primavera (boreal) de 1989, la dirección del Partido Comunista húngaro tomó la decisión de desmantelar por razones ideológicas y financieras la renovación del alambrado de púa oxidado costaba muy cara los 246 kilómetros de cerco instalados desde 1966 entre Hungría y Austria.
Sin reacción de Moscú, los dos jefes de la diplomacia húngara y austríaca, Gyula Horn y Alois Mock, oficializaron esta decisión el 27 de junio, «armados» con imponentes cizallas delante de las cámaras en la frontera entre los dos países, mientras que el desmantelamiento continuaba discretamente desde el 2 de mayo.
En Alemania del Este, el dirigente de la RDA, Erich Honecker, continuaba afirmando: «El Muro de Berlín durará al menos 100 años».
Pero entre los ciudadanos de la RDA, la noticia del desmantelamiento en curso circulaba muy rápidamente, así como la del picnic paneuropeo previsto para el 19 de agosto. Fue así como Hungría se convirtió en un lugar predilecto para pasar las vacaciones en el bloque del Este.
«Hubo rumores según los cuales se podía llegar a Austria a pie desde Hungría» y acceder al mundo libre, recuerda el historiador Imre Toth.
Y cuando los húngaros abrieron los campamentos de refugiados en agosto para los miles de «veraneantes» de Alemania del Este en Budapest a la espera de poder pasar a Austria, los dirigentes soviéticos se mantuvieron en silencio.
En este contexto fue que se gestó en el seno del Foro Democrático Húngaro (MDF), de oposición, la idea de un picnic paneuropeo para celebrar la nueva unidad europea entre Hungría y Austria. Fue organizado bajo la dirección del dirigente comunista reformista húngaro y miembro del gobierno, Imre Poszgay, y del presidente de la Unión Paneuropea Internacional, Otto von Habsburg, hijo del último emperador de Austria-Hungría.
«Habíamos previsto abrir las rejas a las 15H00, pero no pudimos hacerlo como lo previmos ya que un caudal de ciudadanos de Alemania del Este se precipitó sobre la barrera, que cedió a las 14H57″, recuerda Laszlo Magas, uno de los organizadores del encuentro.
Los guardias fronterizos húngaros, que no habían recibido consignas de represión, eligieron cerrar los ojos y dejaron pasar a más de 600 personas antes de que las rejas fueran cerradas tres horas más tarde, luego del primer éxodo masivo de alemanes del Este hacia Occidente desde la construcción del Muro de Berlín en 1961.
La siguiente ola masiva se produjo el 11 de setiembre, cuando el gobierno húngaro abrió oficialmente sus fronteras con Austria, dejando salir a unos 50.000 ciudadanos de Alemania del Este.
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