MONDO CANE

El astrofísico Trinh Xuan Thuan, autor de numerosos libros sobre el cosmos y la espiritualidad, publicará a finales de agosto en Francia un diccionario pedagógico que propone una puesta al día científica y una reflexión filosófica sobre el lugar del ser humano en el cosmos.

Su «Diccionario amoroso del cielo y de las estrellas» cuenta con unas 250 entradas en unas mil páginas en las que responde a la mayoría de las grandes preguntas sobre el origen y la formación del universo, de las galaxias y de las estrellas, con la idea siempre presente de una disposición cósmica, de un arreglo de la naturaleza en el que no hay sitio para el azar.

Pero Trinh no trata de imponer su visión. «Este arreglo ¿se debe a la casualidad o es el resultado de una necesidad?», pregunta el autor en un capítulo sobre el principio antrópico, antes de concluir que las dos proposiciones «son tan posibles como imposibles de verificar».

Si bien la ciencia exige métodos rigurosos en los que las creencias religiosas no pueden interferir, la metafísica permite todas las tendencias y y a menudo está marcada por el sello cultural.

«Soy asiático, por lo tanto he crecido con los conceptos de la interdependencia y de la impermanencia. Todo cambia, todo se mueve. También está la vacuidad: para el budista, las cosas no son más que apariencias y no existen por sí mismas: no hay existencia intrínseca», declara a la AFP Trinh, de origen vietnamita y profesor de astrofísica en la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, durante una visita a París.

Mientras que el cristianismo ve en el «Big Bang» la mano de Dios creando el universo, «el único compatible con el budismo sería un universo cíclico, en el que no habría ni inicio ni final, con una infinidad de ‘Big Bang’ y de ‘Big Crunch’ (contracción del universo sobre sí mismo), lo cual evacúa el problema del dios creador, que no existe en el budismo», explica.

Un niño de 11 años ganó notoriedad en los medios estadounidenses al entrevistar al presidente Barack Obama en la Casa Blanca. «El presidente es una persona normal», comentó el escolar, Damon Weaver, a la salida de una entrevista exclusiva con el mandatario, filmada por la cadena de la escuela primaria Kathryn Cunningham, en Canal Point (Florida, sudeste).

Weaver había solicitado la entrevista hace ocho meses en el marco de un proyecto escolar, en el que también interrogó al vicepresidente Joe Biden durante la campaña electoral.

«Bonito traje», dijo el presidente al aprendiz de periodista, instalado, corbata y micrófono en mano, en un sillón de un salón de la Casa Blanca. Preguntado sobre su función de presidente, Obama contestó: «Es muy interesante. Es mucho trabajo. A veces es cansado, pero cada día uno tiene la posibilidad de ayudar a alguien».

Durante la entrevista, de unos diez minutos de duración, hubo preguntas sobre la educación, la violencia en las escuelas, las comidas en las cafeterías escolares y los deberes de los niños. Por momentos Obama, hablándole a Weaver como a un periodista profesional, le mencionó los «presupuestos escolares» y los «fondos federales», y le anunció que hará un «gran discurso» sobre la escuela el 8 de setiembre.

«¿Lo molestaban a usted en la escuela?», le preguntó el niño. «No, no me molestaban mucho en la escuela. Yo era bastante grande para mi edad», respondió el presidente. «Es muy alto y amable», contó Weaver, quien al final de la entrevista hizo sonreír al presidente al preguntarle: «Ahora que ya lo entrevisté, ¿quiere ser mi amigo?».

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