Bogotanos dejaron ayer los autos
Por primera vez una ciudad latinoamericana vivió ayer una jornada sin automóviles particulares por orden del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, en un experimento para reducir la contaminación y concienciar sobre la necesidad de descongestionar el caótico tráfico capitalino.
El intenso frío y una persistente llovizna no favorecieron la idea del burgomaestre de que los bogotanos utilizaran masivamente este día la bicicleta para trasladarse a cumplir sus jornadas laborales, que no se vieron afectadas por la medida, según informaron varios medios de comunicación.
En las primeras horas, cuando la mayoría de los 6,3 millones de habitantes de Bogotá –según el último censo realizado en 1994– salieron de sus hogares para cumplir sus actividades diarias, se registraron en las vías principales congestiones de tráfico.
Los embotellamientos se debieron a que en el afán de Peñalosa de que la bicicleta fuera la protagonista de la jornada, se habilitaron más de 100 km de ciclovías, restándole espacio a los vehículos de servicio público (autobuses y táxis).
Para evitar nuevos embotellamientos en las horas de la tarde, cuando los bogotanos regresan a sus hogares, el alcalde debió ordenar la reducción de las ciclovías.
Aparte de las bicicletas y el transporte público, la gente se trasladó en patines, a pie y hasta se vieron jinetes desfilando por las vías, que tradicionalmente están atiborradas por el desordenado tráfico vehicular bogotano.
En las calles, que efectivamente presentaron una ostensible reducción de automotores –según estimaciones de las autoridades de tránsito de la ciudad se quedaron guardados unos 800.000 automóviles– se vivió un ambiente de distensión casi deportivo, comprobó la AFP en un recorrido por algunas sectores de la ciudad.
En efecto, la mayoría de bogotanos optaron por dejar en sus casas el diario traje formal, y para encarar la jornada sin vehículos particulares se vistieron deportivamente, para caminar o desplazarse en las bicicletas con comodidad, según declararon algunos de ellos a la AFP.
Los más entusiastas con la jornada fueron básicamente las personas menores de 30 años, mientras que los de mayor edad prefirieron utilizar el deficiente servicio de transporte público.
Según un balance hecho a media jornada por el alcalde Peñalosa, los bogotanos recibieron en general con buen ánimo y civismo el experimento.
«Hoy los bogotanos han vislumbrado una nueva manera de vivir», declaró el burgomaeste a los reporteros.
El alcalde aseguró que la jornada permitió reducir en más de 50% la contaminación por la emanación de gases emitidos por los vehículos, en tanto que la contaminación acústica pasó de 80 a 75 decibeles.
Peñalosa, a quien se le criticó haber decidido la jornada sin consultar a los bogotanos, confió en que su sucesor realice el próximo año una jornada similar.
Los aspirantes para llegar a la alcaldía de la capital colombiana, considerado el segundo cargo público más importante después de la presidencia de la República, coincidieron, aunque con algunas variaciones, en respaldar la realización de la jornada.
Varios de ellos, como la ex canciller María Emma Mejía, y el ex candidato a la alcaldía y ex senador Carlos Moreno, aprovecharon la jornada para mostrarse en las calles pedaleando sus bicicletas.
La prohibición a la circulación de los automóviles particulares ayer también tuvo su incidencia en la economía de la ciudad.
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