Mahmud Abas, reforzado en el seno de Fatah tras el Congreso
Minado por las quejas de los jefes y la mala gestión y mortificado por su derrota en Gaza ante los islamistas de Hamas, Fatah ha sabido dar una imagen de unidad nada menos que organizando su Congreso general por primera vez en 20 años.
Esta reunión, la primera también desde la muerte en 2004 del fundador y líder histórico de Fatah, Yasser Arafat, permitió a Abas, su sucesor, asentar su autoridad sobre una formación conocida por su falta de disciplina y esforzándose en transformarse de un movimiento de liberación a un movimiento en el poder.
El programa político adoptado durante el Congreso reitera «el derecho del pueblo palestino a la resistencia» contra la ocupación israelí, pero también manifiesta su apoyo sin ambages a la paz negociada con Israel, que Abas, de 73 años, sigue preconizando a pesar del punto muerto de las negociaciones.
Varios caciques del Comité Central, la principal instancia decisoria de Fatah, anunciaron su retirada durante el Congreso o cedieron el puesto a integrantes más jóvenes a través de elecciones internas. Entre los nuevos dirigentes, figuran sobre todo Marwan Barghuti, símbolo de la «resistencia», encarcelado en Israel de por vida pero que apoyó a Abas en las elecciones presidenciales después de haber pensado en concurrir contra él; el negociador Saëb Erakat y también otros hombres de la línea dura favorables al dirigente palestino, como Mohammad Dahlane y Jibril Rajub. «Este congreso ha sido como una batalla para el presidente Abas. Lo ha conducido con éxito y ha salido victorioso», estima el analista político Abdelmajid Soweillem. «Creo que la nueva dirección de Fatah es, por su composición, partidaria de apoyar las negociaciones políticas (con Israel) y el diálogo con Hamas», añade.
Samir Awad, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Biz-Zeit, en Cisjordania, opina en el mismo sentido. «El nuevo equipo está compuesto por muchas personas próximas a Abas que en algún momento han sido sus colaboradores», dice.
Según él, al haber salido exitoso del Congreso a pesar de los debates agitados, Abas «ha sacado al Fatah de la unidad de cuidados intensivos».
Aunque Dahlane sea la bestia negra de Hamas, Awad cree que su presencia en el nuevo Comité central no debería obstaculizar la búsqueda del diálogo con el movimiento islamista, ya que «otros miembros son favorables a tales conversaciones, incluido el mismo Abas. Otro analista, Hani Al-Masri, es de la opinión que la composición de la nueva dirección del Fatah «ha dado un mayor margen de maniobra, ya sea en la política interna o en la escena internacional. «El presidente puede optar por varias posibilidades (en relación a las negociaciones con Israel), ya que puede apoyar a aquellos del Comité Central que apoyan las negociaciones o aquellos que se oponen», explica.
Entre los nuevos dirigentes partidarios de una revisión de la estrategia de negociación figuran sobre todo Barghuti, Nasser Al-Qidwa, un sobrino de Arafat, y Mahmud Al-Aloul, un antiguo gobernador de Naplusa, en Cisjordania. «Aunque algunos de ellos siguen una línea intransigente en relación a Hamas, gran parte de los nuevos miembros del Comité Central, sobre todo los que han llegado arriba, son favorables a un diálogo serio que dé resultados».
Compartí tu opinión con toda la comunidad