OPINION INTERNACIONAL

UN ALUD SOLIDARIO CON HONDURAS

Los cancilleres de Unasur en su III reunión extraordinaria del 10 de agosto en la capital de la mitad del mundo, condenaron el golpe de Estado en Honduras y reiteraron los términos de los comunicados de Unasur del 28 de junio y del 20 de julio 2009, así como las resoluciones y declaraciones emitidas por la ONU, OEA, Mercosur, CAN y otras instancias internacionales. Reafirmaron que «no habrá reconocimiento, de ninguna manera, a la ruptura del orden institucional democrático», que no admitirán «ninguna convocatoria a elecciones de parte del gobierno de facto» y convocan «a la comunidad internacional a extremar los recursos necesarios y adoptar nuevas medidas para asegurar el restablecimiento del presidente José Manuel Zelaya en el ejercicio pleno de sus funciones y la restauración pacífica de la democracia en Honduras, en el marco de la reconciliación nacional y de la paz, con irrestricta solidaridad con el pueblo hondureño». Asimismo, respaldan la misión del secretario general y de cancilleres de la OEA. Como se sabe, en una actitud inaudita, el gobierno de facto cerró las puertas de dicha misión (que debía llegar ayer), pero ante la condena general rectificó esta posición, por lo cual se fijará una nueva fecha. Está pendiente además el arribo de una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del 17 al 21 de este mes, para investigar in situ las violaciones de los DDHH, empezando por los asesinatos perpetrados por el régimen dictatorial.

En el acto de traspaso de la presidencia de Unasur, la presidenta saliente Michelle Bachelet reiteró «la necesidad de que el presidente Manuel Zelaya sea restituido en su cargo» e insistió en que no habrá reconocimiento de ningún gobierno surgido de elecciones efectuadas bajo un régimen de facto. Rafael Correa, por su parte, instó «a los miembros de Unasur a reiterar la condena más enérgica al acto de usurpación perpetrado en Honduras y exigir una vez más la restitución inmediata e incondicional del presidente Zelaya a su cargo legítimo». Consideró «urgente consensuar para impedir que esos rancios grupos sociales acostumbrados a gobernar a espaldas del pueblo, pretendan retroceder las manecillas del reloj para reconquistar por la fuerza lo que no pudieron mantener por virtud». Ambos mandatarios calificaron el golpe en Honduras como «el rebrote de la barbarie». Conceptos similares se vertieron en el multitudinario acto de la noche en el Estadio Atahualpa de Quito por parte de los presidentes Chávez, Raúl Castro, Correa y el propio Zelaya.

En la Cumbre de los líderes de América del Norte que sesionó el domingo y el lunes en Guadalajara (en el llano), el presidente Barack Obama resumió, en rueda de prensa conjunta con el presidente anfitrión Felipe Calderón y el primer ministro canadiense Stephen Harper, su punto de vista común sobre Honduras: «Creemos ­expresó­ que el presidente Zelaya fue retirado ilegalmente de su puesto, que hubo un golpe de Estado y que debe regresar al poder del que fue desalojado» agregando que EEUU, en una posición común con México y Canadá, trabajarán con la OEA por una solución pacífica en Honduras. Requerida luego su opinión sobre quiénes reclaman a EEUU una actuación más decidida, señaló: «Si estos críticos piensan que deberíamos repentinamente actuar de una manera que en cualquier otro contexto les pareció mal, esto indica que quizá haya cierta hipocresía en su enfoque de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, y que ciertamente no va a guiar mi política». Citamos en su integridad esta declaración porque varias crónicas destacan la segunda parte y omiten la primera, es decir, la condena categórica al golpe de estado y la necesidad de actuar en conjunto para restituir a Zelaya.

En la cumbre de Unasur se abordó con intensidad el tema de las bases norteamericanas en Colombia. Por moción conjunta de Argentina y Brasil se acordó tratarlo específicamente en una reunión con participación de cancilleres y ministros de Defensa a efectuarse en Buenos Aires el 24 de agosto, invitando a concurrir al presidente Uribe. Este se hizo representar en Quito por la vicecanciller Clemencia Forero, quien dijo que las bases estarán bajo control de Colombia. Aunque usted no lo crea.

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