MONDO CANE
Los británicos son tan perezosos que uno de cada seis (15%) ni se molesta en levantarse a cambiar de cadena si no funciona el mando de la televisión, según un estudio publicado que se interroga sobre las consecuencias de esta inactividad en la obesidad de la población. Un 59% prefiere utilizar el ascensor que subir dos pisos a pie, un 36% dice que no correría para subir al autobús y un 73% admite que al final del día no tiene energía para hacer el amor con su pareja, según el sondeo realizado entre más de 2.000 británicos por la asociación sin fines lucrativos Nuffield Health. «El país ha caído en un círculo vicioso de holgazanería que debemos detener», declaró Sarah Dauncey, su directora médica, precisando que el abuso de las comidas preparadas, los controles remotos y las compras por internet contribuyeron a aumentar la inactividad de la población. «Si no empezamos a controlar este problema, una generación entera será incapaz de realizar incluso las tareas más rudimentarias», agregó. De los 654 sondeados con hijos, un 64% también se declara demasiado cansado para jugar con ellos, lo que hace concluir a los autores del estudio que «no es extraño» que uno de cada seis niños británicos sea considerado «obeso» antes de ingresar en el colegio, como señalan las estadísticas del ministerio de Salud. Y de los 456 propietarios de perros, a más de la mitad ni se le ocurre sacarlos a pasear. «La gente necesita estar más en forma, no sólo por su propio bien sino también por el de sus familias, sus amigos y evidentemente también sus animales de compañía», concluyó Sarah Dauncey.
Torero generalmente no rima con británico, pero Frank Evans, con casi 67 años, tratará de demostrar una vez más lo contrario en la arena este agosto, coincidiendo con la publicación de su autobiografía. El regreso oficial de ‘El Inglés’, como se le conoce en círculos taurinos, debería producirse el próximo 30 de agosto en la misma plaza española de Benalmádena (Málaga) donde, muy a su pesar, tuvo que retirarse en 2005, debido a una seria lesión de rodilla que arrastraba desde su época de jugador de rugby. Entre tanto, su rodilla fue reconstruida y él sometido a un cuádruple ‘bypass’ coronario. El 18 de agosto cumplirá 67 años. «Esto es el exterior, porque en el interior tengo 25″, bromeó Evans, que desentona en una profesión dominada por matadores cada vez mas jóvenes. «Me mantengo muy en forma y mientras pueda aguantar, voy a continuar». El torero, instalado en Marbella, en la Costa del Sol, tampoco parece tener complejos por su nacionalidad. «El toro no me pide partida de nacimiento, o sea para él soy como los demás», agregó en conversación telefónica con AFP durante un viaje a su país natal. Segun él, su pasaporte más que exótico en el mundo de los toros le habría proporcionado incluso una cierta ventaja. «Me es útil porque a lo mejor hay gente que compra una entrada sólo para ver lo que puedo hacer, porque no se pueden imaginar a un inglés con una muleta en la mano». ¿Pero cómo sintió el niño nacido en Salford, en las afueras de Manchester, la llamada del toreo? La respuesta está en su autobiografía, ‘The Last British Bullfighter’ (‘El último torero británico’), que llegó el lunes a las librerías. Su fascinación por la corrida se forjó durante un viaje a España en 1963. Pero fue leyendo las memorias del primer torero británico, Vincent Hitchcock, cuando decidió dar rienda suelta a su pasión.
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