MONDO CANE
Un finlandés y una rusa ganaron el Campeonato Mundial de Sauna organizados en Finlandia, un país especialista en competencias insólitas, quedándose más de tres minutos en un sauna a 110 grados. El finlandés Timo Kaukonen ganó la competencia masculina el sábado por la noche, soportando un calor agobiante durante 3 minutos y 46 segundos, dos segundos más que su compatriota Ilkka Poyhia. El ruso Vladimir Ladyzhenskiy alcanzó el tercer lugar. Entre las mujeres, la rusa Tatyana Arjipenko se impuso con un tiempo de 3 minutos y 9 segundos, delante de la finlandesa Leila Kulin (3 minutos y 6 segundos) y la alemana Silvia Pfuhl (2 minutos y 18 segundos). El campeonato, organizado desde 1999 en Heinola, a 140 kilómetros al norte de Helsinki, reunió a 150 participantes de más de 20 países, entre ellos Bélgica, Belarús o Suecia. Finlandia también popularizó los campeonatos de lanzamiento de teléfono móvil o de carreras en que los hombres cargan a sus compañeras.
Investigadores, liderados por un español, descubrieron que un gen supresor del crecimiento tumoral, el p53, apodado guardián del genoma, no sólo tiene como función suprimir las células en vías de volverse cancerígenas, sino que puede además crear células madre sanas a partir de tejidos adultos. Los trabajos de cinco equipos de investigación, liderados entre otros por el español Juan Carlos Izpisúa, publicados ayer en la revista científica británica Nature, muestran que suprimir el gen p53, hace posible reprogramar con éxito las células adultas. Las células madre embrionarias pueden diferenciarse para producir todos los tipos de células humanas (sanguíneas, nerviosas, musculares…) y desempeñan el papel esencial de medicina «regeneradora» para que en el futuro se reparen el corazón y otros órganos. Pero su utilización levanta interrogantes éticos. Gracias a los trabajos pioneros, en 2006 y luego en 2007, del investigador japonés Shinya Yamanaka, por lo cuales se programaban células diferenciadas adultas para que fueran polivalentes, las células madre pluripotentes inducidas (iPS) son vistas como una alternativa a la utilización de las células madre embrionarias. El gen p53, según las situaciones, puede detener la división de las células al mismo tiempo que repara alteraciones genéticas, o si no, cesar completamente la multiplicación de las células anormales y ordenarles su autodestrucción.
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