Teherán. Tras las protestas contra la reelección del presidente en cuestionadas elecciones

Irán juzga a una francesa y  a funcionarios de embajadas

La universitaria francesa Clotilde Reiss compareció en la segunda audiencia del proceso a los manifestantes juzgados por las protestas contra la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad y pidió perdón tras reconocer haber redactado un informe sobre los disturbios poselectorales.

Junto a ella también fueron enjuiciados dos empleados locales de las embajadas francesa y británica en Teherán.

La Presidencia de la Unión Europea (UE) aseguró ayer sábado que el juicio a los dos empleados diplomáticos «es un acto contra toda Europa».

Por su parte el ministro de Relaciones Exteriores británico, David Miliband, dijo que el proceso en Teherán contra un funcionario de la embajada británica es la última de una serie de provocaciones de Irán, desde las polémicas elecciones presidenciales del 12 de junio.

La joven francesa Clotilde Reiss reconoció que había escrito un informe. «Escribí un informe de una página y lo entregué al jefe del Instituto Francés de Investigación en Irán, que depende del servicio cultural de la embajada de Francia», declaró ante un juez que le preguntó si había escrito un informe sobre las manifestaciones postelectorales en la universidad y en el bazar de Ispahan (centro).

Según la agencia oficial iraní IRNA, Reiss «está acusada de haber recogido información y alentado a los agitadores».

La presencia de la pasante de la universidad de Ispahan entre los manifestantes juzgados el sábado en una sesión a la que no pudo acceder la prensa extranjera fue una sorpresa.

Reiss y los restantes enjuiciados están acusados por el tribunal revolucionario de Teherán de participar en las manifestaciones tras la reelección de Ahmadinejad, el 12 de junio, duramente reprimidas por las autoridades y en las que murieron 20 personas, según cifras oficiales.

La joven francesa, una apasionada de la cultura persa, reconoció haber estado en las protestas del 15 y del 17 de junio.

«Quería ver lo que pasaba (…) mis amigos y mi familia estaban preocupados; les envié mensajes de correo electrónico diciéndoles que las manifestaciones eran tranquilas», contó ante el tribunal.

«Pido perdón al país, al pueblo y al tribunal de Irán y espero ser graciada», añadió la joven, que llevaba un vaquero, un abrigo oscuro y un pañuelo en la cabeza.

Detenida desde el 1 de julio, la francesa, que el 31 del mismo mes cumplió 24 años, también reconoció haber escrito un informe hace dos años sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, negó que ese informe tuviera «relación con la Organización Francesa de la Energía Atómica para la que trabaja su padre. «No hice un informe técnico sobre el programa nuclear sino sobre la política y la sociedad iraníes», se defendió.

Por su parte, el fiscal del tribunal, Abdolreza Mohabati, afirmó que todos los acusados «elaboraron un plan, por cuenta de la oposición y de países extranjeros, para derrocar al régimen», según la agencia FARS. En cuanto a los empleados locales de las embajadas francesa y británica, se trata de Nazak Akshar, una trabajadora del servicio cultural de la legación francesa, y de Hosein Rasam, detenido el 27 de junio y luego liberado bajo fianza junto a varios compañeros de trabajo.

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