Honduras. Entrevista con el economista Martín Barahona

El golpe de Estado y los grupos fácticos

Los «grupos fácticos» de Honduras, muchos de ellos de origen extranjero, parecen ser el verdadero poder detrás del poder, y revisando la historia de los cuatro años de presidencia de Manuel Zelaya, resulta difícil entender que haya logrado gobernar hasta sólo seis meses antes de que terminara su mandato.

Para tratar de entender la estructura económica de Honduras, quiénes la controlan y cómo este control se traduce en un verdadero dominio de la política nacional, Sirel conversó con el economista Martín Barahona, ex presidente del Colegio de Economistas de Honduras.

-¿Cómo está estructurada la economía de Honduras y quiénes la controlan?

-El principal rubro de Honduras es el sector terciario, con aproximadamente el 40 por ciento del PIB. La industria representa entre 15 y 20 por ciento y la agricultura el restante 40 por ciento, aunque ha disminuido un poco en los últimos años.

En el país el dominio de la economía está en manos de empresas transnacionales que controlan sectores como el de la agroexportación y el 50 por ciento de la banca, mientras que, internamente, hay tres grupos que son los de descendencia árabe-palestino, los asiáticos-chinos y los hondureños.

-Se habla mucho de las familias y de los grupos fácticos que manejan la economía. ¿Quiénes son exactamente y qué sectores económicos controlan?

-No hay un número específico de familias como por ejemplo en El Salvador, donde se habla de las famosas 14 familias, sino que es un mapa que todavía no ha terminado de dibujarse.

Las familas Facussé, Canahuati Larach, Nasser, Atala, Faraj y Kafie, controlan gran parte de lo que es energía y combustible, banca, medios de comunicación, supermercados, aseguradoras, importación de electrodomésticos y ropa, franquicias de comidas rápidas y bebidas, embotelladoras, agua purificada, imprentas, maquilas, varias corporaciones y consorcios, entre otros. Después tenemos los grupos económicos que funcionan como holdings, como por ejemplo el Grupo Atlantide, que surgió como parte de la diversificación de las empresas transnacionales bananeras, como la Standard Fruit Company, y controla bancos, arrendadoras de vehículos, compañías inmobiliarias, distribuidoras de productos de la canasta básica, aseguradoras.

Otro grupo es el que pertenece a José Rafael Ferrari y Manuel Villeda Toledo, particularmente vinculado al control casi total de los medios de comunicación. Antes tenían también bancos y supermercados, pero decidieron vender.

La familia Rosenthal ­Grupo Continental­ actúa sobre todo en el sector de la banca, aseguradoras, algunos medios de comunicación, cementeras, constructoras y hasta una granja de cocodrilos para la exportación de carne y piel.

-¿Cómo este poder económico se traduce en un control de la política nacional?

-Estos grupos económicos han iniciado y han hecho crecer sus negocios con base en contratos con el Estado. En muchos casos a través de influencias que tienen en los gobiernos por medio del financiamiento de campañas políticas de los diferentes partidos.

Otra manera es a través del control de instituciones. Casi todas estas familias son «propietarias» de los diferentes poderes del Estado.

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