CORREA, RUMBO AL SOCIALISMO

El presidente ecuatoriano Rafael Correa inicia su segundo mandato el lunes, y ya adelantó que piensa radicalizar su política, con un endurecimiento frente a Colombia, las petroleras, la prensa y los ricos, más una serie de promesas que algunos analistas consideran difíciles de cumplir. Correa asumirá como el primer presidente ecuatoriano reelecto en tres décadas y luego de un período inicial de dos años en que se afianzó como el líder que puso al país en la senda del ‘nuevo socialismo’, que se instaló en Venezuela y se abre paso en Bolivia.

De 46 años y con una aceptación superior a 50%, Correa dijo que hará un gobierno más radical con la prensa y las petroleras extranjeras, volcado hacia los pobres y dispuesto a expropiar tierras para dárselas a indígenas y campesinos. «Que a nadie le quepa la menor duda, esta revolución Bolivariana y Alfarista no tiene regreso (…) vamos a profundizar esos cambios en democracia, vamos a radicalizar esta revolución en paz, y de paz», señaló. Carismático, temperamental y con un proyecto en ciernes que sus críticos tachan de autoritario, Correa renueva su mandato acosado por dos escándalos: las denuncias que lo vinculan con la guerrilla colombiana FARC, y los contratos -en proceso de anulación- por casi 80 millones de dólares adjudicados a un hermano.

El mandatario ha negado cualquier relación con ese grupo rebelde, y frente a su hermano Fabricio se ha mostrado muy crítico.

Asimismo, a cada sombra antepone lo que ha hecho en su gobierno. En dos años robusteció el aparato estatal y cambió la Constitución por una de inspiración socialista.

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