Líder afgano urgió al mundo islámico a sumarse

Talibanes orgullosos de destruir estatuas

Kabul, AFP

El molá Omar afirmó que el aniquilamiento de las estatuas budistas en Afganistán sería llevada a cabo pese a la vehemente condena internacional y las protestas de los estados islámicos.

Asimismo indicó que las estatuas, entre ellas los dos budas gigantes del siglo primero de nuestra era que se encuentran en la provincia de Bamiyan (centro), eran sólo el «uno por ciento» del patrimonio histórico de Afganistán.

«Ahora que destruimos los falsos ídolos, el mundo dramatiza», dijo en un mensaje a los afganos difundido por Radio Sharia, en ocasión de la gran fiesta musulmana del Eid.

Omar pidió a los musulmanes del mundo que «no sumen su voz a la de los infieles», y acusó a «la BBC y otras radios occidentales de impulsar una guerra contra el Corán».

«Esas estatuas no representan más que el uno por ciento de las reliquias históricas afganas, y el 90 por ciento de ese uno por ciento fue objeto de pillaje» antes de la llegada de los talibanes al poder, afirmó el jefe de las milicias islámicas, que intervino por primera vez después de la publicación de su decreto hace una semana.

«Me gustaría preguntarles, ¿ustedes prefieren ser llamados destructores de estatuas o vendedores de estatuas?», dijo el molá, que la semana pasada ordenó a sus seguidores destruir todas las estatuas en Afganistán para combatir la idolatría.

El «trabajo» de destrucción de las estatuas debería estar terminado esta semana, según dirigentes talibanes.

Dirigentes talibanes señalaron que milicianos estuvieron atacando los budas gigantes de Bamiyan con misiles, tanques, aunque la extensión del daño es imposible de verificar.

El enviado especial de la Unesco en Afganistán, Pierre Lafrance, dijo que los budas de Bamiyan todavía podían ser salvados, en un comunicado difundido en París un día después del inicio de sus conversaciones con los máximos dirigentes talibanes en Kabul.

«No todas las puertas están cerradas. Consultas nuevas y continuas se llevan a cabo entre teólogos en Afganistán», dijo Lafrance.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores afgano, Wakil Ahmad Mutawakel, señaló luego de su reunión con Lafrance el domingo que no veía ninguna razón para revocar el edicto, según informó la prensa privada afgana islámica.

«No veo ninguna posibilidad de cambiar nuestra decisión y detener la demolición de esas estatuas», dijo Mutawakel citado por la prensa.

Bamiyan fue aislado a los observadores, pero fuentes con informantes en el lugar indicaron que las estatuas no sufrieron grandes daños.

Gobiernos de todos el mundo, organizaciones políticas y económicas como las Naciones Unidas y el Grupo de los Ochos, y líderes religiosos, incluido el Dalai Lama, llamaron a los talibanes a rever el decreto.

El mundo islámico también expresó su indignación, entre ellos Pakistán, uno de los únicos tres países que reconocen al régimen talibán.

En Teherán, el presidente iraní Mohammad Jatami denunció la decisión «inhumana y violenta» de los talibanes y aseguró que la misma «no puede justificarse en nombre del islam», indicó la agencia IRNA.

Mientras tanto, en Nueva Delhi, India, fanáticos hindúes alimentaron las tensiones en torno a la decisión talibán, arrancando páginas del Corán y exigiendo a los dirigentes musulmanes indios tomar una postura sobre la cuestión.

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