Indígenas mexicanos no quieren ser decorativos
Ciudad de México, ANSA
La caravana es liderada por el subcomandante Marcos, vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), organización indígena que desde 1994 desafió al gobierno central en demandas de trabajo, alimentación, tierra, techo, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz.
Tras haberse reunido el fin de semana en Michoacán con los líderes de las 62 etnias indígenas de México, los líderes zapatistas se encaminaron rumbo a la ciudad de Toluca, capital del estado de México, vecino al Distrito Federal.
De esta manera inició la última etapa de la caravana, que pretende arribar a la ciudad de México el próximo domingo, día en que los comandantes rebeldes pretenden una «toma pacífica» del Zócalo capitalino, la plaza pública más importante del país.
El estado de México es gobernado por el ahora opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), organización que abandonó en el 2000 el poder tras 71 años de mantenerlo y que dejó al campo mexicano sumido en la pobreza.
Datos de la administración de Vicente Fox, del Partido derechista Acción Nacional (PAN), que asumió en diciembre, la pobreza en el campo alcanza al 81,5 de sus habitantes de los cuales el 55,3 por ciento sobrevive en la pobreza extrema.
La participación agropecuaria en el Producto Interno Bruto (PIB) es tan baja que apenas llega al 6 por ciento y el rezago en crecimiento es de 1,6 por ciento contra 3,4 por ciento que es el nivel nacional, según un reporte gubernamental a la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). El reporte incluyó que el deterioro de los recursos naturales en México «es tan grave» que entre 130 y 170 millones de hectáreas están en condiciones de erosión, 470.000 con salitre y en los bosques durante los últimos 50 años «se han perdido 40 millones de hectáreas» y en los distritos de riego se desperdicia entre el 70 por ciento y el 76 por ciento del agua distribuida.
Además el índice de escolaridad en el campo es de tres años de primaria contra 7,1 años en el sector urbano.
Bajo este panorama los comandantes zapatistas se dirigen al estado de México, el más importante bastión del PRI, organismo que el domingo cumplió 72 años, aunque totalmente dividido luego de la derrota del 2 de julio de 2000.
«Queremos que en México haya leyes que incluyan la dignificación de la autonomía indígena, lo que implica el reconocimiento a nuestras propias formas de organización», reclamaron los zapatistas.
Los 24 jefes del grupo armado salieron el sábado 24 de febrero de la selva Lacandona (Chiapas), su refugio desde 1994, y la caravana zapatista tocó diversas poblaciones de los estados de Oaxaca, Veracruz, Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Querétaro y Michoacán.
Luego de Toluca, los zapatistas viajarán a Morelos y de allí partirán a Guerrero, para regresar a la ciudad de Cuautla (Morelos) y entrar a la Ciudad de México por la ruta del mítico general Emiliano Zapata, líder de la Revolución de 1910 y cuya figura emblemática fue retomada por los líderes de los indígenas de las etnias Zotzil, Zetzal, Zoque y Chol de Chiapas.
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