MONDO CANE
El presidente estadounidense, Barack Obama, compartió ayer una cerveza en la Casa Blanca con un policía blanco y un eminente profesor universitario negro, en un intento de sofocar la primera polémica racial de su presidencia. Obama recibió al profesor de la Universidad de Harvard Henry Louis Gates y al sargento Jim Crowley para tomar juntos una cerveza en la Casa Blanca, en un intento por dar vuelta la página a una controversia racial iniciada el 16 de julio tras un incidente en la casa del profesor. Gates fue detenido en su casa, luego de que la policía recibiera un llamado que indicaba que dos hombres intentaban ingresar por la fuerza a una vivienda en Cambridge, Boston (noreste). Resultó que Gates -que regresaba de un viaje- forzó la entrada a su propia casa porque la puerta se trabó. Gates y Crowley tuvieron una discusión acalorada y el profesor fue arrestado por alterar el orden público. Obama, el primer presidente negro del país, sumó leña a la controversia al declarar que la policía había actuado «estúpidamente» por arrestar a su amigo luego de comprobar que Gates estaba efectivamente en su propia casa. El incidente generó un intenso debate nacional sobre si la policía estereotipó a un hombre negro como un potencial criminal, sólo en base a su raza. Pero las palabras de Obama y su rápida interpretación de lo que había ocurrido también generaron enojo. Ante las protestas de la policía y las proporciones que adquiría el debate, Obama telefoneó al policía el viernes pasado y le dijo que lamentaba sus palabras, conversando además sobre la posibilidad de reunirse todos a tomar una cerveza en la Casa Blanca. Obama dijo más adelante que probablemente la culpa era compartida, sugiriendo que Gates «probablemente reaccionó de forma exagerada», al igual que la policía, que detuvo a un profesor por haberse exaltado. La controversia ocurre a seis meses del inicio de la presidencia de Obama, durante los cuales logró no ser definido por su raza, pero el portavoz de la Casa Blanca, Gibbs, indicó que el presidente confía en que la «cumbre de la cerveza» pueda ser un importante símbolo de reconciliación.
La Stasi, policía secreta de la entonces Alemania comunista (RDA), tenía fichado al cantante estadounidense Michael Jackson, debido a un concierto que ofreció junto al muro de Berlín en 1988, indicó ayer el diario alemán Bild.
La Stasi tenía miedo a que se produjeran disturbios si jóvenes de Alemania del Este intentaban acudir a la zona prohibida de la Puerta de Brandeburgo para escuchar el concierto que se iba a desarrollar del otro lado del muro, según archivos de la policía secreta.
«En ese contexto, algunos jóvenes se proponían enfrentarse con la policía», según un informe de la Stasi fechado el 4 de mayo de 1988 que nombra a algunos de los «sospechosos».
Entonces, la policía secreta analizó la posibilidad de una operación de distracción que consistía en invitar a los jóvenes a un estadio donde se transmitiría el concierto de Michael Jackson en una patalla gigante, pero con dos minutos de atraso para permitir cortar la transmisión en el caso de que se produjera «una provocación política» del Oeste.
En ese caso, las autoridades habían previsto reemplazar la transmisión del concierto por un video de otro concierto del artista fallecido el 25 de junio pasado a los 50 años, en una mansión al noroeste de Los Ángeles. Pero al final, la Stasi renunció a su plan y la policía dispersó brutalmente a los jóvenes que se habían concentrado cerca del muro para escuchar el concierto de su ídolo, el 19 de junio de 1988.
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