Congreso hondureño demora la respuesta a Oscar Arias
Mientras Zelaya estaba en Nicaragua, cerca de la frontera con Honduras para presionar por su retorno al país, su esposa, Xiomara Castro, permanecía a 10 kilómetros del límite, en El Paraíso, donde un grupo cívico afín al gobierno de facto de Roberto Micheletti le pidió que se fuera de la zona para evitar confrontaciones.
Una comisión del Congreso prepara desde el lunes un informe para el plenario sobre la propuesta de Arias, que contempla, entre otras medidas, la restitución de Zelaya, una amnistía política y adelantar las elecciones de noviembre, aunque el Tribunal Electoral ya desestimó este último punto.
Zelaya, quien cumplió 31 días derrocado y en el exilio, ya dio por fracasadas las negociaciones.
El «dictamen» de la comisión de siete diputados «mañana (jueves) se presenta al plenario y entra en discusión», dijo el portavoz del Congreso, Claudio Moncada, quien no pudo precisar cuánto tiempo durarían los debates en el legislativo.
Que el informe sea presentado hoy indicaría que su discusión en la comisión ha sido muy compleja o que esta ha demorado su entrega, porque el presidente del Congreso, José Alfredo Saavedra, había dicho que el dictamen podría estar listo a partir del martes.
Los miembros de la Comisión, así como todos los diputados que siguen asistiendo al Congreso (cinco zelayistas se retiraron tras el golpe del 28 de junio), apoyan al régimen de facto en Honduras.
Un diplomático extranjero en Tegucigalpa dijo a la AFP que Micheletti nunca aceptará el plan de Arias, pero evitará rechazarlo abiertamente pues busca «ganar tiempo» para que llegue la fecha de las elecciones y asuma un nuevo gobierno.
La comunidad internacional ha advertido que no reconocerá los comicios si son realizados bajo el gobierno de facto.
De acuerdo a este diplomático, que pidió mantener el anonimato, Micheletti está «pateando la pelota» hacia adelante para ganar tiempo, mientras intenta consolidar su régimen, que no es reconocido por ningún país.
«Los golpistas en Honduras deben percibir el mal que están haciéndole a la democracia en Centroamérica», dijo el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, mientras en Costa Rica, una cumbre de mandatarios del istmo, México y Colombia, condenó el golpe y exigió la restitución de Zelaya.
Los presidentes acordaron «condenar enérgicamente» el golpe y «el grave daño perpetrado en contra de su institucionalidad democrática y el ejercicio legítimo del poder de su presidente constitucional», según un comunicado emitido al final de la cita.
Por su lado, Estados Unidos aumentó su presión sobre el régimen de Micheletti, mientras todas las actividades están alteradas en el país un mes después del golpe, con clases suspendidas en las escuelas públicas y pérdidas millonarias en la industria y el comercio.
«Estamos calculando alrededor de unos 2.000 millones de lempiras» (105 millones de dólares) en pérdidas para las empresas hondureñas, dijo Mario Bustillos, director de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa.
En la zona fronteriza con Nicaragua rige el toque de queda desde el viernes y retenes militares han paralizado una de las principales rutas del comercio centroamericano. Además, los zelayistas bloquearon ayer otra ruta en la zona fronteriza con Guatemala, en el oeste del país, informó la televisión.
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