El neoliberal López Murphy es el sucesor de Machinea
Por Isidoro Gilbert (Corresponsal en Argentina)
De la Rúa colocó al actual secretario general de la Presidencia, Horacio Jaunarena en la cartera de Defensa, cargo que ocupó durante el gobierno de Raúl Alfonsín desde donde debió enfrentar rebeliones de los militares «carapintada» que obligaron al gobierno de la Unión Cívica Radical a hacer aprobar por el Parlamento las tan cuestionadas leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Son las que permitieron a más de 800 oficiales y policías eludir la mano de la justicia por haber participado o estar acusados en violaciones a los derechos humanos. Estos dos puntos hoy están de nuevo instalados en la justicia, precisamente en el mes en que se cumplen 25 años del golpe de Estado que abrió el camino al gobierno terrorista.
Por ahora el presidente dejó en suspenso cualquier decisión respecto a otros cambios de ministros, pero sigue teniendo en sus manos las renuncias de todos ellos. Unicamente anticipó que pedirá que quien tenga ambiciones de presentarse como candidato en las próximas elecciones legislativas de octubre deberá abandonar su cargo. Se trataría de algunos secretarios de Estado que manejan fuertes partidas.
De la escuela de Chicago
López Murphy, un economista de la escuela de Chicago, de formación ortodoxa, pero de larga militancia y prosapia en la Unión Cívica Radical, aseguró que no será tocada la convertibilidad y que cumplirá con todos los compromisos externos que permitieron a la Argentina la formación de ese capital de 40 mil millones de dólares para protegerla del default.
Con estas afirmaciones, el nuevo ministro, como todo lo escaso que dijo ayer, trata de calmar a los mercados y como ocurre en estos casos, no hizo ni él ni el presidente anuncio alguno que busque disminuir la angustia de millones de argentinos por la falta de empleos y las bajas remuneraciones. El nuevo conductor de la economía llega con el respaldo de los grandes grupos económicos y es bien conocido y respetado en los principales centros financieros, especialmente en el FMI y Wall Street. De hecho, jugó un silencioso pero importante papel en las negociaciones por el blindaje, aunque jamás alardeó de ello.
De la Rúa confirmó que se mantienen conversaciones con el ex titular de Economía Domingo Felipe Cavallo, para que siga apoyando al gobierno. No hizo ni él ni López Murphy mención alguna a si Cavallo ocupará la presidencia del Banco Central, porque la misma está aún a cargo del muy cuestionado Pedro Pou, sospechoso de no haber vigilado fuertes movimientos de lavado de dinero, particularmente por los bancos República y Mercado Abierto, que han recibido una deshonrosa mención en una investigación de un subcomité del Senado de los EEUU que investigó las irregularidades, en este caso de la plata sucia que efectuaba el Citibank de Nueva York. López Murphy fue claro: frente al Banco Central exigirá que se cumplan los pasos que marca la ley para remover eventualmente a Pou. No fue una casualidad que el presidente sentara a su lado al actual titular del Senado argentino, Mario Losada, que encabeza la comisión bicameral que estudia las acusaciones contra Pou y a otros miembros del directorio del Central.
Aunque la palabra «ajuste» no salió de la boca del nuevo ministro, su aseveración que cumplirá con los compromisos internacionales y las metas presupuestarias hacen prever una restricción de los gastos, porque las metas de la ley de las leyes están excedidas en no menos de 400 millones de dólares solamente en el actual trimestre.
Las jubilaciones, tema de fricción
Para lograr el blindaje, el gobierno argentino se comprometió, entre otros asuntos, a hacer aprobar una nueva legislación para las futuras jubilaciones que eleva a 65 años la edad de la mujer y fija un corte de las remuneraciones, con el objetivo de permitir darle seguridad a los acreedores externos de que habrá fondos para atender los compromisos de la deuda.
Este es un punto de enfrentamiento con el Frepaso, el socio menor de la Alianza, ya que tal como está pedida por el FMI, esa ley no es aceptada por la totalidad de sus legisladores y del mismo Carlos Chacho Alvarez. El jefe del Frepaso nunca tuvo buen feeling con López Murphy, por razones ideológicas y por ello fue Machinea ministro de la Alianza porque era sostenido tanto por Chacho como por Alfonsín.
De todas maneras, el Frepaso quiere esperar escuchar cuál será el programa del nuevo ministro para fijar su posición, aunque Alvarez aclaró que no objetó la designación, una facultad del presidente que, sin embargo, habló antes con los jefes políticos de la Alianza, en función de consulta.
El presidente desmintió que el nuevo ministro haya puesto condiciones para aceptar el cargo, algo que de todos modos se da por sobreentendido: mayores poderes, entre otros, manejar todos los impuestos y la aduana ahora bajo la férula de la jefatura de gabinete. Su titular, Crhystian Colombo, operó, sin éxito, con un sector del oficialismo para ocupar economía. Entre las condiciones que se difundieron figuraba el reclamo para que abandonara el Ministerio del Interior Federico Storani, porque se dijo– López Murphy quiere en ese sitio un duro en sus negociaciones con las provincias cuyo déficit quiere controlar.
Atacan a Cavallo
Storani es de una línea interna diferenciada dentro del radicalismo a la que milita López Murphy, pero los dos se conocen desde jóvenes y dicen no tenerse antipatías mutuas, lo que, por el modo en que se abrazaron en Olivos ayer, así lo confirmaría.
López Murphy recibió el respaldo de Carlos Menem, más por oportunismo, dicen, que por cariño. El nuevo ministro le dijo alguna vez a este corresponsal que «jamás sería funcionario de un sultán», en franca postura contra el ex presidente. Desde la derecha económica más ultraliberal, ayer llovieron las críticas contra la eventual presidencia del Banco Central de Cavallo. Varios de sus prominentes voceros, amigos de Pou, de la misma línea, advirtieron que Cavallo buscará salir de la actual paridad cambiaria. De la Rúa, apurado por designar al ministro antes de que abrieran hoy los mercados, ofreció garantías a los ahorristas y dejó para otro momento algunas dimisiones que se consideran seguras, y llenar el vacío de la secretaría general de la presidencia. Para este sitial es fuerte el nombre del frentista Darío Alessandro, mano derecha de Chacho. Pero el Frepaso analiza si no es mejor, e igual criterio sostiene Storani, que Alessandro siga conduciendo la bancada de los diputados de la Alianza.
No son escasos los problemas económico sociales que esperan al nuevo ministro. Pero además, está el tema del Banco Central y del lavado de dinero. La diputada Elisa Carrió, cruzada en esta batalla que llevó al Senado norteamericano con apoyo muy fuerte, había acusado a Machinea (muchos dicen que injustamente) de desdeñar las denuncias y proteger a Pou.
Ahora, con documentos que prueban que la lavandería existió, López Murphy puede jugar un papel de activador de las investigaciones parlamentarias o de un freno sutil y perverso. Se espera que haga lo primero, aunque él no cree que en la Argentina el narcotráfico lave dinero.
De la Rúa hizo un llamado a reforzar la Alianza y estuvo acompañado por todo el gabinete para enviar señales de unidad de la coalición. Se verá.
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