OPINION INTERNACIONAL

TIMIDOS AVANCES CONTRA LA BARBARIE

Las mujeres culpables de esos presuntos crímenes suelen ser condenadas por faltas tales como tener sexo fuera del matrimonio o vestirse de manera inmodesta. Algunas víctimas incluso no tienen otra culpa que la de haber conversado sin la tutela de un integrante de su familia, con alguien del otro sexo. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, citado por el semanario «The Economist», anualmente unas 5.000 mujeres son víctimas de estos actos de barbarie.

La publicación británica señala que el tema ha sido debatido en Siria durante algún tiempo y el año pasado el gobierno aceptó modificar el código penal. Los partidarios de un cambio instaron a reformar el artículo 192, que permite a los jueces reducir los castigos por crímenes de honor. Asimismo reclamaron la anulación del artículo 548, que libra de culpa a los perpetradores de actos de agresión o asesinato cuando son provocados por «actos sexuales ilegítimos» o por «conductas sospechosas» de mujeres de la familia. Bashar Assad aceptó modificar el artículo 548 pero rechazó todo cambio en el 192.

También en Jordania se ha dado un leve paso adelante. Según informa Earthtimes.org, el poder judicial en Amman no aceptará más la reducción de sentencias en casos de crímenes de honor. Implicará un cambio importante, ya que la práctica corriente es que aquellos que asesinan a parientes (generalmente del sexo femenino) suelen recibir sentencias meramente simbólicas, de no más que unos pocos meses. Según el ministro de Justicia de Jordania, Ayman Odeh, «cuando ocurren, los asesinatos por honor suelen ser cometidos por un miembro de la familia contra otro, presuntamente en defensa del honor de la familia. Pero a los ojos de la ley, estos crímenes son vistos como crímenes contra la humanidad y deben ser tratados de acuerdo a este criterio». Por su parte, Nabil Sharif, ministro de Comunicaciones, señaló: «La violencia contra las mujeres en nuestra región árabe es injustificable y no tiene nada que ver con el Islam, que abroga por un tratamiento respetuoso a las mujeres». Un prominente erudito islámico, Abdul Rahman Ibdah, dijo que la mayor parte de los juicios por honor se basaban en «ilusiones y falsas sospechas» mientras el director del Instituto de Medicina Forense de Jordania, Momen Hadidi, dijo que las autopsias demostraban que la mayor parte de las mujeres víctimas de crímenes de honor resultaron ser vírgenes».

El tema también es motivo de preocupación en Arabia Saudita, como lo acredita un artículo de Muhammad Diyab en el diario «Asharq Alawsat», titulado significativamente «Crímenes deshonrosos» (No-Honor crimes). El articulista cuenta que un joven veinteañero en Riyad asesinó a sus dos hermanas, disparándoles cuando salían de un refugio para jóvenes mujeres donde habían sido mantenidas ilegalmente después de haber sido sorprendidas en compañía de un joven que no era familiar suyo. En su opinión, el crimen se debe a la ignorancia, una explicación que le evita una confrontación directa con las costumbres y los prejuicios arraigados de una sociedad patriarcal profundamente conservadora. Sin embargo, se atreve a señalar que toda indulgencia hacia el joven criminal sólo estimulará más crímenes de este tipo y admite que «nos encontramos en medio de un ciclo de ignorancia en el que faltas cometidas por muchachas suelen ser castigadas con la muerte».

Diyab se plantea muchas interrogantes: «¿Existe una necesidad de re-evaluar la manera de actuar con muchachas en algunos casos, por ejemplo en casos en los que son sorprendidas en compañía de hombres que no son parientes suyos? ¿Debe ser tenida en cuenta la reacción de la familia? ¿Cómo es posible fortalecer la salud mental de la juventud para evitar este tipo de reacciones? ¿Cómo debe cambiar el currículo escolar para que la mujer no sea considerada una fuente de vergüenza y escándalo y sea reconocida como ser humano que ha cometido un error? La solución que propone Diyab es corregir los prejuicios misóginos desde la escuela. Sin duda, es un hecho positivo que salgan artículos como este en la prensa árabe, pero es dudoso que tenga consecuencias reales en un país que le prohíbe manejar vehículos a las mujeres. Asimismo, cabe dudar de que el aumento de la pena mínima por asesinatos de honor a dos años en Siria vaya a reducir considerablemente esta lacra social. Por ello, es muy compartible la conclusión del artículo de «The Economist»: «Si bien los defensores de los derechos humanos elogian la medida siria, cuestionan el hecho de que la ley en Siria y en otras partes sigue aceptando la idea básica de que es posible matar por honor y reclaman un cambio más profundo en las actitudes de quienes redactan las leyes y de aquellos que las hacen cumplir.»

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