MONDO CANE

La Iglesia Anglicana anunció ayer jueves que permitirá que sus fieles se casen y bauticen a sus hijos simultáneamente, cuando las estadísticas en Gran Bretaña muestran que cada vez más parejas tienen hijos fuera del matrimonio. Aunque no sanciona a las parejas que procrean sin estar casadas, la Iglesia Anglicana considera que «el matrimonio ofrece el mejor entorno para las relaciones sexuales y el mejor marco para criar a los hijos». «Eso no ha cambiado», declaró un portavoz de la Iglesia.

Pero la decisión de la Iglesia Anglicana de celebrar bodas-bautizo responde «a nuestra exigencia, como Iglesia, de satifacer a la gente que acude a nosotros para ese momento clave de sus vidas, sin juzgar su pasado pero acogiéndolos e indicándoles un nuevo futuro», precisó.

Las parejas prodrán presentarse en su iglesia, consagrar su matrimonio y luego bautizar a sus hijos. También podrán recibir el bautismo si lo desean.

Alrededor de un 44% de los niños nacidos en Gran Bretaña son fruto de madres no casadas.

Algunos miembros del clero denunciaron sin embargo esta oferta 2×1. «Lástima que no hayan decidido ofrecer el entierro de la abuela al mismo tiempo», declaró irónicamente el obispo anglicano de Fulham (suroeste de Londres) al diario The Times.

Los neoyorquinos han encontrado una nueva forma de luchar contra el calor en este verano: zambullirse en contenedores de basura… llenos de agua fresca. Bautizado ‘dumpster diving’, un término usado habitualmente por quienes buscan dentro de los contenedores de basura para recuperar comida y todo tipo de objetos, este original concepto fue implantado en un terreno baldío del barrio de Brooklyn, al sudeste de Manhattan.

Pero el sitio exacto de esta ‘mini playa neoyorquina’ es mantenido en estricto secreto. Solo los vecinos corren la voz. Y la disfrutan alegremente.

Los contenedores no están llenos de desechos sino de agua clara y tan limpia como la de una piscina. «Ponemos arena en el suelo, luego ponemos el volquete arriba y lo llenamos de agua, cerca de 300.000 litros. Luego consolidamos la estructura y construimos la terraza. Y abajo están los filtros para limpiar la piscina», explica Jocko Weyland, director artístico de Macro Sea, la sociedad de diseño urbano en el origen del proyecto. El resultado es atrapante. El baldío se ha transformado y cada vez más niños del barrio se acercan para aprovechar este pequeño paraíso de frescura. «¡Es lo máximo! Es la primera vez que vengo. ¡Los contenedores son geniales!», dice un niño exultante, en medio de las salpicaduras, los salvavidas de colores y los gritos de alegría.

Un profesor de natación asegura el cuidado de los niños que saltan y nadan.

El espacio de la ‘piscina’ está dividido en dos: de un lado, tumbonas y tiendas sobre el suelo de hormigón, del otro, un depósito industrial lleno de material fuera de uso. De hecho, el ‘dumpster diving’ forma parte de un proyecto más amplio destinado a revalorizar las zonas urbanas abandonadas, subrayó David Belt, director de Macro Sea. «En este oasis hay muchos locales y centros comerciales abandonados e intentamos encontrar un medio de revalorizar estos espacios. Decidimos entonces experimentar, este verano, algo que eventualmente podríamos instalar en un párking o un gran centro comercial abandonado o cerrado debido a la crisis económica», explicó.

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