El primer ministro electo responsabilizó a los "fieles" de Yasser Arafat

Hombre-bomba mató 3 israelíes e hirió a 60 al norte de Israel

Netanya-Israel, AFP

«Algunas de las fuerzas más fieles a Arafat participan de estos ataques y lo consideramos muy preocupante», declaró Sharon antes de reunirse en la capital israelí con el embajador estadounidense Martin Indyk.

El titular del partido Likud agregó que espera «encontrar los medios para restablecer la seguridad de los ciudadanos de Israel», cuando su gobierno de unidad nacional quede integrado.

Luego del atentado de Netanya, el premier saliente Ehud Barak instó a la población israelí a no dejarse «desestabilizar», porque «cada actitud contraria le haría el juego a los terroristas».

Restos humanos y vidrios rotos están esparcidos por el suelo de la agencia inmobiliaria de Zamir Basson, en el centro de la ciudad de Netanya, un balneario al norte de Tel Aviv que este domingo fue golpeado una vez más por un atentado con bomba.

Basson estaba en su oficina, dos pisos más arriba del lugar donde ocurrió la explosión, que causó la muerte a cuatro personas, entre ellas el autor del ataque, e hirió a otras cuarenta.

«Todas las ventanas estallaron y los trozos de vidrio cayeron a mis pies. Agradezco a Dios que saliera ileso. Es lo más terrible que vi en mi vida», relató.

Pinhas Atia, una joyera ubicada en la esquina de la calle, trabajaba en la parte trasera de su comercio cuando oyó una estruendosa explosión. Todas las estanterías de su establecimiento temblaron.

«Vi una mujer sin piernas. Y una cabeza al otro lado de la calle. Un hombre con los intestinos que salían de su vientre. Su cuerpo humeaba, todavía estaba vivo», comentó Atia, con un voz sorprendentemente sosegada.

Tras la barreras de policía, un centenar de israelíes se reunieron para expresar su ira. Quieren prohibir el acceso a la ciudad a los trabajadores palestinos y árabes israelíes.

Ya estaban aquí el pasado 2 de enero, cuando un coche-bomba explotó a unas decenas de metros de distancia, matando al autor del atentado.

«Mañana todos los árabes volverán a Netanya como si nada hubiera pasado. ¡No los dejéis pasar!» «Â¡Córtenles el agua y la electricidad!», gritó Gila Sharlow.

«Envíen de nuevo a (el presidente de la Autoridad Palestina Yasser) Arafat a Túnez», sede de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de 1982 a 1994, prosiguió. Un hombre la interrumpe: «Â¡No, envíenlo al cementerio!». «Â¡Cada árabe es un terrorista!», voceó Albert Agami.

 

Venganza

Justo después del atentado, una multitud linchó a un obrero palestino, hospitalizado en estado grave.

La víctima, que trabajaba en un mercado cercano al lugar de la explosión, fue golpeado con barrotes de hierro, a patadas y puñetazos después del atentado.

El principal movimiento islámico palestino, Hamas, no reivindicó el atentado, pero saludó este acto de «resistencia» contra «la ocupación» israelí.

Varios habitantes de Netanya no salían de su asombro por la suerte que tuvieron de haber evitado el ataque.

La explosión sacudió la zapatería de Moshé Hayún, cuya vitrina quedó echa pedazos en la acera.

«Suelo llegar hacia las 08H15. Hoy (ayer) vine a las 09H00 (locales) porque tenía que llevar a mi hijo a la guardería. Si no, estaría muerto», señaló.

Muy cerca, Yehoshua Shmuel, que trabaja cerca de donde se produjo el atentado, recoge escombros alrededor de su automóvil. «Hoy mi hijo debía ir al banco para retirar dinero. Llegué tarde. Tuve mucha suerte», estimó.

Pese a este nuevo atentado, Shmuel aún cree en el proceso de paz. «Tenemos mucha paz. ¿Desde cuándo luchamos? ¿Tenemos que luchar todavía?», se preguntó.

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