El presidente de México da señales de "paz"

Fox aplica la táctica del buen amigo con Marcos

Fox, como el subcomandante Marcos, es considerado un «hábil comunicador» y un maestro en el «manejo mediático» y como tal se jugó todo su capital político para acaparar los reflectores y evitar que la «Caravana por la Dignidad Indígena» monopolice todos los espacios de la prensa.

A diario, el presidente está presente en grandes titulares por sus constantes referencias al conflicto suscitado el 1º de enero de 1994, en el meridional estado de Chiapas, cuando se levantó en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con demandas democráticas y de justicia social.

Fox dijo que al otorgar garantías para este recorrido por trece estados iniciado el sábado y que culmina el próximo día 11 se juega la propia presidencia de México.

En la víspera del inicio del periplo, Fox pronunció un mensaje por cadena nacional en el cual calificó a la marcha como un «puente para la paz y la reivindicación de los indígenas».

A diferencia de sus dos antecesores –Carlos Salinas y Ernesto Zedillo– que dejaban al subcomandante Marcos hacer su juego en la arena de la opinión pública, Fox decidió desde el principio «tomar al toro por los cuernos» y llevar adelante una verdadera campaña de difusión de su política hacia Chiapas.

En el ámbito político tampoco se quiso quedar atrás de los zapatistas.

Diplomacia

Cuando el EZLN solicitó el apoyo de la Cruz Roja Internacional para proteger el convoy encabezado por 24 dirigentes rebeldes, incluido Marcos, Fox exigió que se hiciera por intermedio de la Cancillería, lo cual al final de cuentas impidió a la guerrilla ese respaldo.

La decisión del organismo internacional de rehusarse a apoyar a la caravana fue interpretada en medios políticos como un fracaso en el intento zapatista de obtener el estatuto de fuerza beligerante.

Detrás de esta maniobra tras bastidores, de acuerdo con los analistas, se ubica el canciller Jorge G. Castañeda, hijo del ex canciller del mismo nombre, a quien ayudó a redactar el comunicado franco-mexicano que le otorgó ese reconocimiento a la guerrilla salvadoreña, que marcó el principio del proceso negociado de paz en ese país en los años 80. Fox precisamente recurrió a Castañeda para desplegar su ofensiva a nivel diplomático.

En coincidencia con el inicio de la marcha, Castañeda fue despachado a una gira europea en la cual el funcionario habría tratado en Bruselas que la Unión Europea emitiera ayer un comunicado en el que convocó al EZLN a «no dejar sin respuesta los esfuerzos realizados por el gobierno de México para permitir el reinicio del diálogo».

Castañeda también hizo escala en España, donde los zapatistas cuentan con numerosos simpatizantes.

En Madrid, el canciller señaló su confianza en que la marcha de la guerrilla desembocará en «la reanudación del diálogo para la paz». Después se dirigió a Francia, donde también el EZLN goza de un amplio respaldo, y se reunió con su colega Hubert Vedrine y con intelectuales y académicos de izquierda, entre ellos Regis Debrais, asesor de Ernesto «Che» Guevara durante su fallida campaña en Bolivia.

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