Irán. Conmemoraban la revuelta estudiantil de 1999

La policía dispersa en Teherán manifestación

Se trata de las primeras manifestaciones de opositores desde que el 29 de junio se confirmara la reelección del ultraconservador Mahmud Ahmadinejad en las presidenciales del 12 de ese mes.

El anuncio de esta reelección había desencadenado las peores protestas callejeras de la historia de la República Islámica y el poder había prometido «aplastar» cualquier nueva manifestación.

Pese a la advertencia, unas 3.000 personas se reunieron al atardecer en la avenida Taleghani, próxima a la universidad, en el centro de la capital, para gritar lemas contra el poder, contaron los testigos.

Los manifestantes voceaban «¡Liberen a los prisioneros políticos!» o «¡muerte al dictador!».

Según las mismas fuentes, «la policía hizo uso de gases lacrimógenos para dispersar» el cortejo y las fuerzas antidisturbios y las milicias islamistas tomaron posiciones para evitar nuevas concentraciones. Aún así intentaban formarse pequeños grupos.

Los testigos aseguran que varios manifestantes fueron detenidos.

Antes, la policía ya había usado gases lacrimógenos contra 200 ó 300 manifestantes cerca de la plaza Enghelab (revolución).

En los últimos días circularon octavillas en Teherán que llamaban a los habitantes a manifestarse para arremeter de nuevo contra Ahmadinejad y conmemorar, como cada año, las protestas que estallaron en 1999 después de que hombres de paisano y la policía atacaran residencias universitarias.

Los enfrentamientos de 1999 causaron oficialmente un muerto. Pero este año el poder intentó adelantarse a los acontecimientos.

«No se ha concedido autorización alguna para una concentración (…). Si algunos quieren realizar acciones antiseguridad bajo la influencia de las cadenas de televisión contrarrevolucionarias serán aplastados por el pueblo», advirtió el gobernador de Teherán, Morteza Tamadon.

Según el jefe del grupo reformista minoritario en el Parlamento, Mohammad Reza Tabesh, citado por el diario Sarmayeh, unas 500 personas siguen encarceladas tras las manifestaciones poselectorales.

El vicefiscal de Teherán, Mahmud Salarkia, aseguró que sólo seguían detenidos los acusados de «acción contra la seguridad nacional» o de «destrucción de bienes públicos», según Sarmayeh. Al menos 20 personas murieron y otros cientos resultaron heridas en las manifestaciones poselectorales en las que los seguidores de los candidatos derrotados acusaban al poder de fraude.

Reunido en Italia en cumbre, el G8 (Estados Unidos, Rusia, Italia, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Canadá y Japón) consideró «inaceptables» las interferencias en los medios de comunicación y las detenciones injustificadas en Irán, haciendo alusión, entre otras, a la de la universitaria francesa Clotilde Reiss, detenida el 1 de julio por presunto espionaje.

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