Obama, Lula y los goles

El presidente estadounidense, Barack Obama, rompió ayer jueves el protocolo diplomático para advertir a su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva que Estados Unidos no volverá a dejar que Brasil le remonte dos goles, como en la final de la Copa Confederaciones de fútbol.

Durante la cumbre del G8 en L’Aquila, la región italiana devastada por un terremoto en abril, Lula pudo comprobar que Obama es realmente «el cambio en el que se puede creer», el eslógan de su campaña, al menos en el terreno de césped.

Lula regaló a Obama una camiseta de la Selección de Brasil, pentacampeona mundial, firmada por sus jugadores. «¡Miren esto! ¡Es absolutamente magnífico! ¡Me encanta», exclamó el mandatario estadounidense, que juega al básquet pero suele ir a animar a sus hijas Malia y Sasha cuando juegan al ‘soccer’.

Luego ambos asistieron a una serie de entrevistas sobre el cambio climático, el golpe de Estado en Honduras, la crisis económica e Irán, según el portavoz de Obama, Robert Gibbs.

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