OPINION INTERNACIONAL

ELECCIONES PRESIDENCIALES EN IRAN

Según la ley electoral de Irán, en cada urna además de los representantes de los candidatos están presentes también los delegados del Consejo de Guardianes, Ministerio del Interior, Fiscalía, Registro Civil y algunos ciudadanos de confianza residentes en cada circunscripción con distintas tendencias políticas cada uno de modo que entre todos sumen 14 personas en cada urna, las cuales supervisan tanto el proceso de la emisión de votos como el de su recuento. Así pues, y por la estructura multifuncional de los observadores en las elecciones se minimiza la posibilidad de cualquier fraude a este respecto.

Por otra parte, según los artículos 99 y 118 de la Constitución iraní, es el Consejo de Guardianes la instancia legal y competente a efectos de supervisar el proceso electoral y atender las denuncias postelectorales.

Por tanto, la única vía para reclamar los derechos ciudadanos sería a través de los mecanismos legales establecidos y no mediante conductas violentas que además ignoran y contradicen el espíritu de la Constitución y generan inestabilidad en la sociedad y distorsionan la seguridad ciudadana.

En un gobierno democrático todo el mundo tiene el derecho de expresar su opinión y las elecciones en esencia sirven en este respecto; por tanto quienes son minoría tiene el deber de aceptar la voluntad de la mayoría. Esta es la regla del juego democrático.

Disimular fraude en las elecciones presidenciales iraníes hecho por algunos medios de comunicación y algunas autoridades extranjeras es indicativo de sus propósitos políticos y una ofensa a la inteligencia del pueblo iraní y una clara injerencia en los asuntos internos de Irán, lo cual va en contra de todos los reglamentos y principios de la democracia y de las conductas internacionalmente reconocidas.

Por tanto cabe aconsejar a los medios de comunicación y a las autoridades occidentales difusoras de valores democráticos que respeten los valores democráticos y las capacidades sin par de la sociedad iraní. En los disturbios ocurridos tras las elecciones presidenciales en Irán fueron heridos 400 efectivos policiales y hubo 8 muertos entre las fuerzas del orden, se incendiaron ómnibus, sucursales de bancos, mezquitas e incluso comercios y casas particulares. Ante esta situación y por su deber de mantener la seguridad de sus ciudadanos, cualquier gobierno tiene que enfrentar a los vándalos y a los provocadores por el bien de la población.

Mientras tanto, el Consejo de Guardianes de la Constitución dio curso legal a las denuncias recibidas por parte de los candidatos derrotados en los comicios formando una comisión investigadora neutral compuesta por varias personalidades políticas y judiciales con la presencia de los delegados de todos los candidatos, quienes decidieron finalmente hacer un nuevo recuento del 10% de las urnas, lo que se llevó a cabo ante las cámaras de la TV iraní y que confirmó otra vez los resultados emanados de las urnas. Un dato curioso es que un 80% de los agitadores en los incidentes postelectorales en Irán no eran ni partidarios de uno ni del otro candidato y ni siquiera habían acudido a las urnas, y lo que les movía era tan sólo el deseo de aventurarse.

Un hecho deplorable es la muerte de personas en esos incidentes y en este caso resalta la muerte en condiciones muy dudosas de una compatriota con el nombre de Neda.

El momento de su muerte, según investigaciones realizadas, no coincide con ninguna manifestación por las calles y se ha constatado que el lugar donde aparece en las imágenes es muy distante de donde ocurrían disturbios; la bala que causó la muerte de Neda no pertenece a las fuerzas del orden.

Ante todas estas dudas el presidente iraní ha solicitado abrir una investigación pormenorizada para dilucidar las causas que generaron la muerte de esta compatriota.

Embajador de la República Islámica de Irán

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