De La Rúa también piensa en el referéndum
El presidente argentino habló por casi hora y media al inaugurar las 119 sesiones legislativas en un marco de nuevos rumores sobre la estabilidad del ministro de Economía, José Luis Machinea, debido a que el despegue económico prometido cuando la Argentina recurrió al auxilio financiero externo para evitar la cesación de pagos parecía que podía quebrar la inercia del estancamiento.
No es así, y los datos que permitían al oficialismo creer que podía revertirse la situación no se están dando. Con todo, De la Rúa confía en que el PBI este año superará el 2,5% previsto en el presupuesto de gastos, lo que esta en duda.
Llamó la atención que el mensaje presidencial omitiera la corrupción instalada en el Senado Nacional que derivó en la dimisión como vicepresidente de Carlos Chacho Alvarez y se desarrolla una investigación judicial. Extrañamente sólo elípticamente De la Rúa pasó, sin mencionarlo, por el informe de un subcomité del Senado de los EEUU que comprobó que dos bancos argentinos eran socios del Citibank en el lavado de dinero proveniente del narcotráfico, coimas, corrupción o evasión de impuestos por 4.500 millones de dólares, donde la ausencia de controles por el Banco Central es hoy un tema con espacio en un comité bicameral que investiga a ese organismo y a su titular, Pedro Pou.
VACIOS
De la Rúa anticipó que elevará a nivel de ministerio la actual Oficina Anticorrupción, muy criticada por el menemismo, y que instalará en su cima a un extrapartidario, con una composición pluralista en la conducción de lo que será una nueva cartera. El anuncio parece querer llenar las otras falencias.
Tampoco el mensaje, donde felicitó a las FFAA por su supeditación al poder constitucional, hizo mención alguna a que este mes se cumple un cuarto de siglo del golpe de estado terrorista de 1976. La omisión parece responder a diferentes criterios internos de cómo recordar esa trágica fecha, porque algunos sectores del oficialismo temen que los recuerdos «irriten» a los militares.
El presidente sólo de refilón se refirió a la creciente tensión social que provoca repetidos cortes de ruta y a los casi dos mil juicios contra los llamados «piqueteros», que determinara una queja de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. De la Rúa prometió rapidez en mejorar el gasto social, mediante la formación de un nuevo organismo que permita que la ayuda llegue a los necesitados y no quede en parte en el camino para alimentar aparatos partidarios. De la misma forma aseguró que mejorará la atención sanitaria de los menos pudientes, que es el objetivo de su programa de salud.
En política internacional, De la Rúa reafirmó su respaldo al Mercosur y desde allí a las negociaciones por el ALCA, con énfasis en sus perspectivas, así como con la Comunidad Económica Europea, pero criticando la política de subsidios de los norteamericanos y europeos, por dañar los intereses argentinos.
No hizo mención a Cuba, ni los cruces con Fidel Castro, pero en cambio potenció un reclamo para las bases políticas del ALCA: la introducción de una cláusula democrática, como la que está incorporada en el Mercosur.
Fue contrastante los aplausos clamorosos con que los legisladores recibieron al ex presidente Raúl Alfonsín, titular de la UCR, con los menos entusiastas con que fueron saludados los conceptos presidenciales. No estuvo en la Asamblea el ex vicepresidente Alvarez.
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