Votantes. La elección estuvo marcada por la apatía de la población

Comicios ponen a prueba  al gobierno mexicano

El estimado alto abstencionismo fue otro de los desafíos en los comicios en los que también se eligieron seis gobernadores estatales y 568 alcaldes en todo el país. Las casillas electorales, unas 140.000 en todo el país, empezaron a abrir a las 08.00 (hora local) en la mayor parte del país.

Tres horas después de la apertura oficial, ya se habían instalado 82,5% de las casillas y en el 71% ya se había sufragado, informó el Instituto Federal Electoral (IFE), máxima autoridad en la materia.

El presidente Felipe Calderón acudió a emitir su voto en una casilla cercana a la residencia oficial de Los Pinos, donde envió un mensaje para exhortar al voto.

«Es el día de la participación ciudadana, es el día en que los mexicanos decidimos acerca del país. El voto es un derecho y es un deber que millones de ciudadanos en varios países de todo el mundo no tienen. Es nuestro deber votar, decidir con absoluta libertad», dijo el presidente Calderón.

Más de 77 millones de mexicanos estaban habilitados para votar la renovación de las 500 bancas de la Cámara de Diputados, aunque se estimaba que sólo unos 30 millones acudirán a las urnas en un país donde sufragar no es obligatorio.

De acuerdo con los expertos, el índice de participación podía ser incluso menor a las anteriores legislativas, en 2003, cuando acudió a las urnas el 42% de los ciudadanos.

Hasta el mediodía de ayer, las elecciones se desarrollaban sin incidentes mayores, aunque la noche del sábado en el estado de San Luis Potosí un candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) denunció que su vehículo fue baleado, presuntamente por militantes del mismo PRI.

En Chihuahua, estado mexicano limítrofe con Estados Unidos y el escenario más caliente de la pugna entre cárteles de la droga, la violencia ligada al crimen organizado dejó seis hombres ejecutados durante la noche del sábado al domingo.

El problema del narcotráfico fue el punto dominante de la campaña electoral, con los partidos políticos acusándose de complicidad con los cárteles de las drogas o criticando la estrategia antidrogas del gobierno federal.

El Partido Acción Nacional (PAN, derecha) hizo descansar su campaña electoral en la política de seguridad del gobierno de Calderón, que mantiene un despliegue de más 36.000 militares y policías federales en todo el país.

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