LAS FACCIONES ENFRENTADAS

Los árabes y los turcomanos de Kirkuk, norte de Irak, temen que los kurdos, con un fuerte peso en las fuerzas de seguridad, intenten tomar el control de la ciudad, capital de la provincia homónima, tras el repliegue de las tropas estadounidenses de las ciudades iraquíes.

«Los árabes de Kirkuk temen que los servicios de seguridad de la provincia que trabajan para los partidos políticos tomen el control de la ciudad luego del retiro de las fuerzas estadounidenses», confía a la AFP Mohamed Jalil Al Juburi, jefe del «Bloque árabe» en Kirkuk.

Este responsable se refiere a los 8.000 «asaysh» (fuerzas de seguridad) vinculados a los dos partidos tradicionales kurdos, que acaparan el poder en algunos barrios de esta ciudad de 550.000 habitantes.

«Incluso si hoy la situación es estable desde el punto de vista de la seguridad, no hay una participación equitativa (de las comunidades) en la materia y eso nos da miedo», agrega.

«Es por eso que queremos que las fuerzas estadounidenses, antes de partir, reduzcan el peso de esas fuerzas (kurdas) o que repartan de manera equitativa las tareas de seguridad», subraya.

En la ciudad de Kirkuk se concentran los desafíos y problemas iraquíes. Esta provincia, con abundante petróleo, de unos 900.000 habitantes, cuenta con varias comunidades que se disputan el poder: los kurdos, que buscan la anexión al Kurdistán iraquí, los turcomanos, que se consideran los habitantes históricos de la región, los asirios y caldeos (cristianos) y los árabes, que llegaron cuando Saddam Hussein impulsó su política de arabización.

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