Irak recupera control de ciudades, sumido en duros enfrentamientos
Al menos 26 personas murieron y 70 resultaron heridas el martes en un atentado con coche bomba en Kirkuk, 255 kilómetros al norte de Bagdad, según un responsable de la policía. El atentado se produjo a las 18 locales en un mercado muy concurrido del centro de la ciudad.
El ataque coincidió con el día en el que 500.000 policías y 250.000 militares iraquíes empezaron a hacerse cargo de la seguridad en las ciudades y los pueblos. Los casi 133.000 soldados estadounidenses en el país se limitarán a partir de ahora a la formación y a prestarle apoyo a las fuerzas iraquíes, hasta su retirada total del país, prevista para 2011.
El traspaso del control de la seguridad a las fuerzas nacionales se inscribe en un acuerdo bilateral.
El primer ministro Nuri Al Maliki, que asistió a un desfile militar tras una ofrenda floral ante el monumento al soldado desconocido, criticó a los «escépticos que no creían en su capacidad (de los iraquíes) para encargarse de su seguridad» y a quienes aseguraban que «las fuerzas extranjeras no se retirarían».
Al Maliki reiteró su «pedido a todos los países árabes e islámicos de tener una posición común contra las fatwas (edictos religiosos) destructoras», en una clara alusión al jeque Adel Al Gilbani, muftí de La Meca, que había declarado en junio a la BBC que «los religiosos chiitas son sin lugar a dudas renegados».
Según el islam, está permitido matar a un renegado y el que comete el crimen no puede ser perseguido. Irak, que estuvo gobernado durante 80 años por sunitas, está dirigido por chiitas desde el derrocamiento de Sadam Husein por las tropas extranjeras, en 2003.
El presidente iraquí, Jalal Talabani, rindió homenaje a las fuerzas estadounidenses por haber derrocado al dictador.
«Afrontaron los peligros para combatir al más cruel de los regímenes y nuestro enemigo común: el terrorismo», dijo a la televisión.
El traspaso también se vio opacado por el anuncio de la muerte de cuatro soldados estadounidenses el lunes, «a raíz de heridas recibidas en combate», indicó el ejército norteamericano.
El gobierno decretó el día como feriado. En las calles, desiertas, los tanques y vehículos blindados del ejército y de la policía decorados con flores tomaron posición. Por los altavoces se podían escuchar canciones patrióticas.
«Estamos contentos de encargarnos de la seguridad de la ciudad y somos totalmente capaces de hacerlo», afirmó el oficial de policía Ibrahim Al Machhadani. Estimó además que las calles estaban desiertas porque la población temía que hubiera ataques.
Estas últimas semanas estuvieron marcadas por atentados que dejaron al menos 200 muertos. Al Maliki acusó a los Takfiri (sunitas extremistas) y a los baasistas (el partido de Sadam Hussein) de ser los autores.
«Hubiera preferido un retiro total de las tropas estadounidenses pero no es por el momento posible ya que aún hay atentados terroristas (…).
Las fuerzas estadounidenses podrán partir en cuanto nuestro ejército sea totalmente operacional», estimó Abu Muhanad, un conductor de minibús. Unos 131.000 soldados estadounidenses permanecerán por el momento en Irak.
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