MONDO CANE

La búsqueda de una pareja, la forma de salir de la pobreza o sólo saber qué depara el mañana son consultas frecuentes que cientos de personas realizan a brujos andinos de Bolivia que utilizan estaño derretido en agua para auscultar el futuro. Estos ‘laikas’ y ‘yatiris’, brujos y curanderos venidos del altiplano aymara de La Paz, poseen el don de la adivinación y, según dice la leyenda urbana, suelen estar conectados con los  espíritus del más allá o los ‘achachilas’, los espíritus que moran en los nevados o cerros de los Andes.  Cada año, a finales de junio, estos chamanes nativos se congregan en los alrededores de la plaza de San Pedro, en el corazón de La Paz, paradójicamente como parte de la festividad que rinde homenaje al padre de la Iglesia Católica. Junto a ellos, conviven ‘pajpacus’ charlatanes y embaucadores. En los recovecos de San Pedro, una tradicional «barriada de indios» de principios de la colonia, estos enigmáticos chamanes exploran el futuro de sus clientes por unas pocas monedas. Enfundados en ponchos ocres u, ocasionalmente, multicolores atienden a sus clientes furtivos sentados en pequeñas bancas en los resquicios de la callejuelas de este barrio colonial, que albergó, a mediados del siglo pasado, otra tradición: la fiesta del ‘Ekeko’, diosecillo indígena de la abundancia. El ritual de los chamanes andinos es igual de uno a otro: en un perol que yace encima de un anafe ardiente, el ‘yatiri’ vierte un poco de estaño que luego derrama con solemnidad sobre agua fría. El resultado es una figura amorfa que es escrupulosamente interpretada por el adivinador. Una protuberancia, una eminencia en la superficie lisa o una concavidad pueden ser señales cruciales para estos brujos que intentan encontrar las claves de la vida en un trozo de metal.

Barcelona acogerá del 14 al 18 de setiembre el Congreso Pathways towards habitable planets (Caminos hacia planetas habitables), cuyo objetivo principal es fijar una hoja de ruta que marque un camino hacia la búsqueda y caracterización de planetas habitables, e incluso habitados, fuera de la órbita del sol. La tecnología necesaria para dicho fin aún no existe, pero los organizadores prevén que exista en breve. En el marco del Año Internacional de la Astronomía, el Ayuntamiento de Barcelona, la Real Academia de las Ciencias y las Artes de Barcelona, el Instituto de Ciencias Espaciales de  Catalunya y el Comité Internacional del Congreso, en colaboración con la Nasa, el CSIC y el Instituto de Ciencias Espaciales de Catalunya han promovido esta reunión que prevén que se convierta en un «hito importante». El congreso ha sido presentado por el presidente de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, Rafael Foguet; el director de Promoción Aeroespacial del Ayuntamiento de Barcelona, Lluís Gómez; el director del Instituto de Estudios Espaciales de Catalunya, Jordi Isern, y los copresidentes del Comité Internacional del Congreso, Vincent Coudé du Foresto e Ignasi Ribas. Para todo ello, el Congreso reunirá a las agencias espaciales y las diversas comunidades nacionales para poner en común sus visiones, con el fin de fijar misiones espaciales y observaciones desde tierra.

La monarquía costó a los británicos, en el año fiscal 2008/2009, 1,5 millones más de libras esterlinas (casi 2,5 millones de dólares) que en 2007/2008, con un total de 41,5 millones de libras esterlinas, se informó oficialmente. Por lo tanto, cada británico gastó 69 centavos de libra, 3 más que en el período inmediatamente anterior. Las cifras fueron publicadas hoy en el balance anual sobre los fondos públicos destinados al Palacio de Buckingham, que no incluyen las gastos de seguridad del dispositivo que cuida de la familia real durante las 24 horas del día.

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