Colombia: 100 mil minas sembradas

Colombia, azotada por una guerra interna de casi cuatro decenios, tiene sembradas más de 100.000 minas terrestres, lo que la convierte en el país más afectado por estos artefactos de América Latina, reveló ayer miércoles un estudio del ejército.

«Alrededor de 150 localidades en 21 de los 32 departamentos del país, aproximadamente el 15 por ciento de la extensión del territorio nacional, poseen zonas minadas o se sospecha sobre la existencia de áreas con presencia de minas antipersonales», dijo el informe.

El estudio del ejército, realizado con base en investigaciones de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, sostuvo que Colombia, país andino de 40 millones de habitantes, se encuentra en el mismo grado de afectación de Bosnia, Kosovo y Chechenia.

El informe se conoce una día antes de que entre en vigor la «Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales y sobre su destrucción».

La convención fue suscrita por 122 naciones en Ottawa, Canadá, el 18 de setiembre de 1997.

Colombia, agobiada por una guerra interna que dejó 35.000 civiles muertos en los últimos 10 años y enfrenta a rebeldes izquierdistas, paramilitares de ultraderecha y las fuerzas de seguridad, ratificó la convención en setiembre de 2000.

Militares, civiles y niños entre las víctimas

Sólo en 1998 la explosión de minas en este país dejaron 55 militares y 45 civiles muertos, además de 155 heridos.

Las pocas estadísticas sobre los efectos de las minas indican que 95 por ciento de las víctimas de estas armas en Colombia son hombres y el restante cinco por ciento mujeres. Del total un 83 por ciento son adultos y un 17 por ciento niños y niñas que no superan los 15 años de edad.

El ejercito acusó al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda fuerza rebelde del país, de usar con mayor frecuencia estos artefactos, seguido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los escuadrones paramilitares de ultraderecha.

Todos esos grupos de combates en medio de la guerra interna, usan las minas para proteger sus campamentos o minar carreteras en ataques a sus enemigos.

Aunque el ejército colombiano reconoció que también ha empleado minas terrestres par defender algunas de sus instalaciones, aseguró que a finales de 2000 inició la remoción de las mismas, mientras que la industria militar suspendió la fabricación de minas.

Entre 1993 y 1995 el ejército destruyó 17.000 minas instaladas por la guerrilla.

«Aproximadamente el 15 por ciento del territorio del país se encuentra sembrado con minas.

Campos, caminos, riberas de ríos, lagunas, casas, sembrados, escuelas, entre muchos otros escenarios, pueden estar contaminados con la presencia de minas», concluyó el informe.

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