0PINION INTERNACIONAL

UN GOLPE DE ESTADO FASCISTA

Lo que se produjo ayer en Honduras es un golpe de Estado fascista, derecho viejo. Los mandos militares hicieron lo mismo que el Goyo Alvarez, casualmente en la misma fecha (casi), 36 años atrás. La caricaturesca sesión del Congreso se parecía al Consejo de Estado del período dictatorial uruguayo. El presidente Zelaya ya había denunciado que el objetivo de la oligarquía hondureña (y de los mandos del ejército que actuaron como su brazo armado) era destituir al presidente constitucional y colocar en su lugar al presidente del Congreso, Roberto Micheletti. Eso es lo que hicieron en una sesión prefabricada en que nadie discutió nada, se dio el tema por suficientemente discutido en dos segundos y se ejecutó el golpe. Pocas veces se ha visto una degradación semejante.

Previamente, actuando como pandilleros fascistas o como los SS nazis, secuestraron al presidente Zelaya. Elementos enmascarados irrumpieron en su domicilio, destrozaron las cerraduras, tiraron abajo las puertas, se lo llevaron con violencia y lo sacaron del país hacia Costa Rica. Vimos los resultados de esa andanada, los destrozos provocados en la residencia, en imágenes captadas por valerosas reporteras de Telesur. El presidente denunció estos hechos desde Costa Rica. Dijo además que no había presentado ninguna renuncia, al revés de lo que arguyen los golpistas. Éstos secuestraron además a la canciller Patricia Rodas, que se ganó el respeto internacional por sus brillantes actuaciones en la reunión de la OEA en San Pedro Sula y en la cumbre ampliatoria del ALBA. Golpearon y maltrataron además a los embajadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua, atropellando su inmunidad diplomática. O sea que ingresaron al terreno de la provocación internacional.

Vimos también por Telesur, exhibida por el presidente Chávez, la presunta carta de renuncia del presidente Zelaya. Es una burda falsificación. Empezando por la fecha, que es la del 25 de junio. La firma no es tal, sino un garabato. Se habla allí de que renuncia por razones de salud, lo que nunca estuvo en cuestión. O sea que reproducen la mascarada de Pedro Carmona el Breve en el golpe de estado contra Chávez en abril de 2002, la que generó la magnífica reacción del pueblo venezolano que en dos días lo restituyó a Miraflores.

Honduras está prácticamente bajo estado de sitio, con los militares en la calle y cercando con sus tanques la casa presidencial. No obstante, el pueblo manifiesta su apoyo al presidente, mientras la solidaridad internacional se expresa torrencialmente en estas horas, en toda América y en Europa. Ningún gobierno ni ninguna organización, absolutamente ninguna, apoya a estos fascistas de tomo y lomo. El gobierno uruguayo repudió el golpe, lo mismo que están haciendo los gobiernos latinoamericanos y caribeños. Varias iniciativas diplomáticas (OEA, ALBA, Grupo de Río) se pusieron en marcha ayer mismo. La lucha continúa hasta restituir a Manuel Zelaya a su legítimo cargo.

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