El kirchnerismo mantuvo mayoría agridulce en comicios legislativos
Según cómputos oficiales, la mandataria y su marido, el candidato a diputado y ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), experimentaban fuertes retrocesos en la Capital y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, pese a que su partido era la fuerza más votada en el total nacional.
Las cifras provisionales surgían de los escrutinios de entre el 19,9% y el 45,0% de las mesas, según el distrito, en comicios destinados a renovar la mitad de Diputados y un tercio del Senado, las cámaras donde los Kirchner quedaban debilitados y forzados a construir nuevas alianzas.
«Hay un mensaje de la sociedad en las urnas, el rumbo del Gobierno debe cambiar», dijo a la televisión el politólogo Rosendo Fraga, de la consultora Nueva Mayoría.
Con casi 28 millones de empadronados, el país votó en forma normal en una jornada fría de invierno, pero militares que custodiaban las mesas y decenas de miles de ciudadanos usaron tapabocas por temor al contagio de la gripe porcina, que en las últimas semanas causó 26 muertos y más de 1.500 enfermos.
«Desde el punto de vista legislativo, el oficialismo perdía la mayoría que tuvo en Diputados, con seis bancas menos en la provincia de Buenos Aires (la mayor del país con el 40% del padrón electoral)», dijo Fraga.
Néstor Kirchner sufría una ajustada derrota en esa provincia a manos del magnate liberal y empresario Francisco de Narváez, que armó una coalición con los liberales derechistas del alcalde de la capital, Mauricio Macri.
Los candidatos de los Kirchner eran vencidos incluso en la provincia natal del ex presidente, la patagónica Santa Cruz (sur).
El oficialismo perdía también escaños en las provincias agroindustriales de Córdoba (centro) y Santa Fe (centro-este), tercer y cuarto distritos electorales, donde la imagen positiva de la presidenta se derrumbó en 2008 durante un conflicto con agricultores.
«Estamos obteniendo 10 bancas de legisladores nacionales. Tenemos entusiasmo porque vamos a poder empezar a lograr consenso en el Congreso», dijo Mario Llambías, uno de los líderes de la protesta agraria que puso en jaque a Kirchner, en alusión a candidatos que provienen de su sector.
Argentina es una potencia mundial proveedora de alimentos que sufrió en los últimos meses el duro impacto recesivo de la crisis internacional.
«El oficialismo pierde bancas y votos. Pero sigue siendo una mayoría no absoluta, un poco más debilitada y con nuevos aliados en el Congreso», dijo a la AFP Doris Capurro, de la consultora Ibarómetro.
La rebelión del sector agropecuario se desató contra un aumento de impuestos a las ventas externas de soja, el principal producto de exportación. Luego la crisis mundial frenó la economía en Argentina, que crecía a una tasa de casi 9% anual entre 2003 y 2007.
Al calor de esa protesta, la oposición floreció pero sigue atomizada y el oficialismo se encuentra en condiciones de mantenerse como primera fuerza legislativa, luego de considerar los comicios como virtual plebiscito de su modelo. Según analistas, el gobierno emergerá sin embargo débil y necesitará alianzas para conservar la gobernabilidad.
El modelo gubernamental es estatista y proindustrialista, basado en la vigencia de negociaciones salariales libres con respaldo de la central obrera CGT y rechazo a las políticas del FMI.
El oficialismo puso en juego su mayoría en el Senado, donde cuenta con 40 escaños sobre 72, y renueva 12, mientras que cuenta con 116 bancas en Diputados (sobre 257) de las que renueva 60, sin contar los bloques aliados.
Por otra parte, unos 400 ciudadanos argentinos, votaron ayer en las elecciones legislativas de su país, en la representación diplomática argentina en Uruguay. El consulado dispuso cinco meseas para los 2.500 habilitados, según los padrones, para los ciudadanos de la nación vecina que residen en Uruguay.
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