Israel recuerda a su soldado secuestrdo
Por un lado, mientras hay quienes alegan que es imperioso en algún momento dialogar con Hamas por el simple hecho de que no va a desaparecer y que su rol es clave en la arena palestina, otros responden que la naturaleza de la organización no ha cambiado, sigue aspirando a la destrucción de Israel y por ende, no puede ser interlocutor. Quienes defienden esta última postura, sostienen que la situación de Shalit demuestra que «no hay con quién hablar».
Es que desde su secuestro a Gaza, Hamas no permitió a la Cruz Roja ni una vez que lo visite. Observadores internacionales jamás lo vieron. Ni siquiera se sabe su verdadero estado.
Los israelíes recuerdan que mientras tanto, los presos de Hamas en Israel no sólo siguieron recibiendo visitas aunque ha habido épocas de restricciones, para intentar lograr cambios en el tema Shalit sino que se hallan en la cárcel en «condiciones de lujo». Hasta reciben estudios por correo y logran terminar títulos académicos… El tema ha desatado no pocas discusiones en Israel.
Varios tipos de polémicas han envuelto el caso de Shalit. Hay plena unidad en el pueblo israelí acerca de la necesidad de «devolverlo a casa». En lo que no todos concuerdan, es en el «precio a pagar».
Nadie discute que es responsabilidad de las autoridades, en un país donde el servicio militar es obligatorio, garantizar que vuelva a casa. Pero cuando está claro que para ello Israel debería liberar a numerosos terroristas responsables de atentados, algunos de ellos con decenas de víctimas civiles, hay también quienes se preguntan si acaso eso no sería una señal de irresponsabilidad para con la sociedad israelí toda.
O sea, se plantea si acaso para devolver a Shalit, es justificado excarcelar a extremistas que podrían volver a cometer atentados, matando así a muchos civiles más.
En la discusión han participado abiertamente inclusive familiares de israelíes muertos en atentados. Hablando todos y cada uno motivados por el dolor de haber perdido a seres queridos, mientras algunos sostienen que hay que hacer todo para evitar que la familia Shalit siga sufriendo, como ellos, otros consideran que los responsables de asesinatos, precisamente para no poder volver a matar, deben permanecer en prisión.
Analistas y expertos que se expresaron sobre el tema, no siempre han concordado. El profesor Ariel Merari, que participó años atrás en equipos de negociación con grupos armados para el intercambio de soldados por presos palestinos, dijo que la presión pública para la liberación de Shalit, no hace más que «subir el precio» y «demorar su recuperación». «Esto da al enemigo la sensación de que estamos dispuestos a hacer todo para que él vuelva y entonces ellos juegan, piden cada vez más y no lo liberan».
En su opinión, la identificación plena del público con la familia Shalit, el cómputo diario por radio de los días transcurridos desde el secuestro y las manifestaciones exigiendo que vuelva de inmediato, son contraproducentes. «Aquí, siempre pasa que cada uno siente que el soldado es su propio hijo. Es un fenómeno típico de Israel», dice Merari. «Es muy emotivo, pero no creo que ayude a que vuelva rápido a casa».
Por su parte, el abogado Amnon Zijroni, que también participó en contactos oficiales para la liberación de presos, dijo días atrás a la radio israelí que «si no hay presión pública, nada se va a mover».
Compartí tu opinión con toda la comunidad