Efraim Halevy. El ex jefe del Mossad analiza la conflictiva situación del Medio Oriente
Conociendo su visión original y su pensamiento, considerado pragmático, recabamos su opinión sobre la actual situación en Irán y la aceptación del primer ministro israelí Banjamin Netanyahu de un Estado palestino, pero con condiciones. Usted ha dicho que la política del presidente Mahmud Ahmadinejad ha servido los intereses de seguridad de Israel. ¿En qué sentido? A primera vista podría parecer lo contrario. Me refiero a que su hostilidad contra Israel es tan abierta y aguda que no había que hacer gran esfuerzo para convencer a los países del mundo de que Irán tiene en serio la intención de atacar a Israel cuando pueda.
Pero eso no ayudó a lograr que el mundo tome medidas que realmente puedan frenar a Irán.
Yo creo que eso sí unió al mundo respecto a la conciencia sobre el peligro de Irán. Puede que haya discrepancias entre Israel y otros países respecto a cómo hay que proceder pero no hay dudas fuera de Israel de que el peligro es real.
¿Cómo evalúa usted la crisis actual en Irán?
Creo que estas son situaciones en las que no se puede hacer una verdadera evaluación de inteligencia. Mucho depende de la actitud de algunas personas en la cúpula de gobierno en Irán. Nadie previo ni anticipó lo que está pasando en Irán, nadie pensaba que al publicarse resultados de las elecciones supuestamente a favor de Ahmadinejad, habría un levantamiento popular de este tipo. Nadie pensó que saldrían millones a las calles ni que el propio Mussawi no aceptaría los resultados y guiaría a su gente en las manifestaciones día tras día. No se puede saber lo que sucederá. Cuando la situación es propia de una revolución, es muy difícil vaticinar desde el punto de vista de inteligencia lo que va a pasar.
¿Ve usted similitudes con la situación previa a la revolución islámica, cuando fue derrocado el shah Pahlevi y se instauró el régimen de los ayatollas?
Sí, la dinámica es muy parecida, aunque eso no significa que el resultado sea el mismo. Pero es indudable que lo que está pasando ahora es un evento sismográfico, un verdadero terremoto en Irán. Y cada día que pasa sin que esto termine, aumenta la probabilidad de que de hecho esto no termine tan rápido. Cada día que pasa, la posición de Khamenai y su gente se debilita.
En otro orden de cosas…¿le parece importante el discurso pronunciado recientemente por el premier Netanyahu dando un «sí, pero…» a la idea de un Estado palestino?
Hay que distinguir entre la política declarativa y la práctica. En la declarativa ha habido un cambio. Pero aún no sabemos qué pasará en la parte práctica.
Los palestinos han criticado duramente el discurso, alegando que no tiene nada de nuevo. ¿Cree que es factible que a pesar de ello las partes vuelvan a negociar?
Yo creo que sí van a volver a negociar. Me parece que habrá encuentros políticos, aunque no podría aventurarme ahora a hablar sobre su contenido.
Y de fondo está el problema del control de Gaza a manos de Hamas. ¿Será posible llegar a un acuerdo mientras esta es la situación?
Uno de los problemas en el discurso del primer ministro fue que no sugirió solución alguna respecto al tema de Gaza. Dijo que la Autoridad Palestina debe recuperar el control de la Franja de Gaza pero eso no es algo que está por pasar. Todos entienden que Hamas no piensa desaparecer. Y de hecho, el problema es central, realmente clave. La última vuelta en la contienda, el operativo «Plomo fundido», terminó sin un arreglo determinado, sin cese de fuego, nada. Simplemente, cada uno por sus razones, cada parte paró el fuego. El premier no dijo nada sobre qué piensa hacer respecto a Gaza en los próximos meses.
¿Qué cree usted que debería haber dicho al respecto?
Al final, creo que Hamas deberá ser parte de la solución, no sólo parte del problema. En el discurso del presidente Obama, recordemos, él se dirigió tanto a la Autoridad Palestina como a Hamas. Creo que habrá que tomar en cuenta a Hamas.
¿Y qué se debe hacer con el bloqueo de Gaza impuesto por Israel?
La pregunta es qué resulta productivo. Yo creo que la situación actual del bloqueo no se podrá mantener por mucho tiempo. Supongo que habrá intentos de aliviarlo. El bloqueo no es política sino un medio temporario destinado a obtener una meta limitada. Si pensáramos que a raíz del bloqueo y otros pasos que damos, el presidente Abu Mazen puede abrir mañana sus oficinas en Gaza, sería algo útil. Si no es ese el resultado, pues hay que pensar en alternativas.
Para terminar, quizá la pregunta más difícil de todas. ¿Cree usted que se llegará finalmente a la paz? ¿Alcanzará usted a verla?
Yo tengo 75 años y por lo tanto creo que usted tiene más probabilidades que yo de ver llegar esa paz. Debemos recordar, sin embargo, el hecho de que durante 60 años han cambiado cosas. Logramos romper la unidad de hostilidad árabe contra Israel, firmamos la paz con Egipto y con Jordania. Negociamos con Siria hasta hace un tiempo. Prestemos atención al hecho de que el premier no mencionó siquiera el tema Siria, lo cual me hace pensar que hay de qué negociar e intención de hacerlo. Yo creo que en el tema de la paz puede que tengamos buenas sorpresas. Hay que pensar en la posibilidad de fórmulas originales, no sólo la paz formal.
O sea que usted no es pesimista…
No, no lo soy.
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