Aumentan a 34 los muertos por violencia en la selva peruana
«Hay 23 policías y 11 nativos muertos, eso es lo que puedo certificar oficialmente», anunció ayer el ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz a la AFP, al dar el nuevo saldo de las 24 horas de terror vividas entre viernes y sábado en la región de Bagua, 1.000 km al norte de Lima.
Flores Aráoz resaltó que «la cifra de policías puede aumentar porque aún hay dos o tres desaparecidos».
Los indígenas evalúan entre 30 y 50 los civiles fallecidos por la represión policial, según dijo Shapiom Noningo, presidente de la Comisión de Pueblos Indígenas Amazónico.
El balance oficial de víctimas hasta el sábado era de 31 muertos, de los cuales 22 policías y nueve civiles.
Las muertes se produjeron durante la recuperación violenta el viernes de una carretera en la selva norte de Perú que había sido tomada por indígenas, y durante las protestas en las siguientes 24 horas, que incluyeron el secuestro de 38 policías por un millar de indígenas.
De los 23 policías muertos, 16 de ellos fueron degollados y acuchillados por los indígenas, según testimonios de los policías que sobrevivieron al secuestro.
El presidente, Alan García, calificó de «barbarie y salvajismo» estas muertes, mientras decretó ayer como día de duelo nacional por lo que la bandera ondeaba a media asta en el palacio presidencial.
Los acontecimientos de Bagua son los más violentos en lo que va del segundo mandato de Alan García.
La Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, recorrió en Bagua los hospitales, morgues, comisarías y cuarteles del ejército para verificar en el lugar la el número de víctimas y de heridos y detenidos.
La Defensora señaló que hay 39 civiles detenidos y 153 civiles heridos y hospitalizados, de los cuales la mayoría había sido dada de alta.
En Bagua la calma retornaba gradualmente conforme pasaban las horas, producto de la militarización de la ciudad desde el sábado, cuando el gobierno decretó un toque de queda de tres de la tarde a seis de la mañana, que fue respetado sin ningún incidente, comprobó la AFP.
Ayer había poca gente en las calles, mientras organizaciones civiles, con colaboración de la Iglesia, intentaban que 200 indígenas que se escondían en Bagua fueran llevados hacia sus lugares de origen.
El abogado a cargo del operativo, Santos Esparza, dijo a la AFP: «Estamos recogiendo a los indígenas que están escondidos en casas atemorizados para remitirlos a sus zonas de origen, con ayuda de la Iglesia. Hemos hablado con la Policía y ellos dicen que no va a haber problema, pero hay temor».
Compartí tu opinión con toda la comunidad