Tragedia. Buscan respuestas sobre el Airbus de A330 de Air France que cayo en las profundidades del mar

Cajas negras en el océano, casi como buscar aguja en un pajar

Concebidos para resistir a la presión hasta 6.000 metros bajo el agua, estos grabadores de vuelo emiten, en principio, una señal durante un mes. Por ello es urgente detectar esas señales para delimitar la zona de búsqueda, una vez hallados los primeros restos en la superficie del Atlántico.

«Es una etapa que lo condiciona todo. Si no se encuentra la señal, no se puede utilizar un sumergible para barrer miles de kilómetros cuadrados», resume Pierre Cochonat, del Instituto Francés de Exploración para la Explotación del Mar (Ifremer).

«Si se consigue delimitar un radio de algunas millas náuticas, es viable. Si la zona es más amplia, es como buscar una aguja en un pajar», añade Frédéric Gauch, director de operaciones marinas de la compañía francesa de servicios marítimos Comex.

Según las informaciones de Ifremer, las cajas negras sólo pueden detectarse bajo el agua a una distancia de unos 1.500 metros. Sin embargo, los restos han sido hallados en una zona en la que la profundidad se calcula entre 3.000 y 5.000 metros.

Una opción sería utilizar un «pinger», una especie de sónar situado a 2.000 ó 3.000 metros de profundidad y manipulado con un cable largo desde un barco. Pero el ejercicio sólo puede hacerse a una velocidad reducida, ya que en caso contrario el sistema sube a la superficie.

Si se capta una señal y se delimita un radio de búsqueda, el submarino «Nautile», que se encuentra a bordo del barco «Pourquoi pas» del Ifremer, el cual llegará a la zona de aquí a ocho días, podrá ser enviado para afinar la búsqueda en las profundidades.

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