MONDO CANE
Los Archivos Nacionales estadounidenses extraviaron un disco duro del gobierno de Bill Clinton y ofrecieron una recompensa de 50.000 dólares por cualquier dato que permita encontrarlo. Un disco duro externo usado para respaldar información de la Casa Blanca cuando Bill Clinton era presidente (1993-2001) desapareció de los estantes de los Archivos Nacionales en College Park (Maryland, este) en marzo, precisó una portavoz. Este disco duro de tipo «My Book» con una memoria de 2 terabytes 1.024 gigabytes, la mayor en el mercado, contiene información personal, nombres y números de identidad, pero los Archivos no están en capacidad de determinar exactamente el volumen de información conservada en el disco, que era usado por la oficina de Clinton. «Se ofrecerá una recompensa en líquido de hasta 50.000 dólares por cualquier información que nos conduzca a hallar este disco duro», afirman los Archivos en un comunicado, precisando que no tienen pruebas de que haya sido robado.
Para motivar a sus jugadores antes de la final de la Liga de Campeones de Roma el miércoles, el entrenador del Barcelona, Pep Guardiola, les pasó un víideo de la película «Gladiador», publicó el diario El País. Poco antes del inicio del partido, que el Barça ganó 2-0 al Manchester United, Guardiola redujo el calentamiento de los jugadores para mostrarles un video con las imágenes del filme de Ridley Scott, ganador de cinco Oscar en 2000. Esta cinta de siete minutos, montada especialmente por un periodista amigo de Guardiola, también mostraba algunos de las mejores jugadas de cada uno de los jugadores durante la temporada.
¿Murió Napoleón envenenado o de un cáncer? El médico jubilado danés, Arne Soerensen, llegó a la conclusión de que falleció a raíz de una intoxicación renal, tras dedicar 50 años de su vida a estudiar la muerte del emperador francés. Sentado en su biblioteca que integra más de 500 libros sobre Napoleón I, este especialista en nefrología afirma haber encontrado las causas del fallecimiento del antiguo emperador y «corregido» así la historia. En un libro publicado en mayo, «Napoleons Nyrer» (Los riñones de Napoleón), eliminó los mitos que rodean su muerte, al afirmar que murió a los 51 años, de intoxicación renal, y no de envenenamiento por arsénico ni de un cáncer de estómago. «No soy historiador, sino médico, apasionado de historia, y he estudiado el estado de salud de Napoléon desde su infancia hasta su muerte», dice. Jefe de servicio durante 28 años en el hospital de Aalborg (norte de Dinamarca) y padre de cinco hijos, le apasiona este personaje, «aunque Dinamarca fue amputada de su territorio y conoció la bancarrota siendo su aliado». Desde el final de sus estudios hasta estos últimos años, ha «comprado y tomado prestado un total de cerca de 2.000 obras sobre Napoleón», a cuyo estudio dedicó una media de entre «3 y 4 horas» diarias. En su chalet de Aalborg, saca «como un tesoro inestimable» pequeños trozos de papel en los que ha tomado notas «cada vez que leía un libro», dice, mientras mira con ternura a su esposa Birte, quien ha pasado a limpio «pacientemente durante años las notas al ordenador». Arne Soerensen analizó con lupa la evolución de la enfermedad de Napoleón y todas sus batallas y observó una relación de causa a efecto.
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