GOLPE A LA ESTRATEGIA DE OBAMA
El régimen comunista de Kim Jong-Il detonó una bomba atómica y lanzó varios misiles, en abierta provocación a Obama y a una prohibición mundial de pruebas nucleares. Paralelamente, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, descartó conversaciones con la comunidad internacional sobre los planes nucleares de Irán.
Para el régimen norcoreano, la capacidad nuclear es un modo de asegurarse su preservación, el reconocimiento estadounidense y la asistencia económica. Si lo logra, Pyongyang podría acceder a negociar. Pero, Teherán percibe su capacidad nuclear como una meta en sí misma y no renunciará a ella. Ambos gobiernos intentan superar sus crisis internas utilizando el enfrentamiento con Washington.
El mes pasado, Corea del Norte se retiró de las conversaciones entre las dos Coreas, China, Estados Unidos, Japón y Rusia, que proponían estímulos a cambio del desarme, en protesta por una declaración del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba al país por estar experimentando con cohetes de largo alcance.
Algunos atribuyen la decisión a una creciente lucha por la sucesión en el poder tras un supuesto infarto coronario sufrido por Kim el año pasado. Otros creen que las pruebas tienen el propósito de arrancarle asistencia humanitaria y económica a Estados Unidos, así como concesiones en materia de seguridad.
Pero Obama no está dispuesto a acceder a ese chantaje. Si Washington reconoce a Pyongyang como estado nuclear, por ejemplo, habría una crisis de confianza con sus aliados, Corea del Sur y Japón.
«Corea del Norte no sólo profundiza su propio aislamiento. También invita a una presión internacional más fuerte», dijo el presidente. Por su parte, la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Susan Rice, fue más dura: Corea del Norte «pagará el costo» por sus «provocaciones». La secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunció que habrá «consecuencias por tales acciones».
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, habló claro sobre una eventual ofensiva militar. «No tenemos ninguna intención de actuar militarmente contra Corea del Norte a menos que haga algo que así lo exija», dijo Gates. «Si los norcoreanos hacen algo extremadamente provocador en el plano militar, tenemos los medios de encararlo», advirtió.
Con un ejército de más de un millón de soldados y un vasto arsenal de artillería y misiles apuntando a Corea del Sur y Japón, el régimen norcoreano podría generar una masacre en represalia a un ataque preventivo contra sus sitios nucleares.
El ex presidente estadounidense Bill Clinton había considerado seriamente lanzar un ataque preventivo contra el sitio nuclear de Yongbyon, pero la vía diplomática había disipado esa crisis. Desde entonces, el programa atómico norcoreano siguió desarrollándose en el mayor secreto, lo cual dificulta cualquier estrategia de Washington.
Irán, por su parte, tiene elecciones el 12 de junio, y el ultraconservador presidente Ahmadinejad considera imposible hablar con Obama tras la constante campaña antiestadounidense que realiza desde hace años. Pero para Ahmadinejad, que busca su reelección en las presidenciales, «el tema nuclear ha terminado».
De esta forma parece haber desestimado la oferta formulada por el grupo 5+1 de organizar una reunión entre el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, representantes occidentales y del negociador iraní, Said Jalili.
Las grandes potencias exigen que Irán suspenda sus actividades de enriquecimiento de uranio a cambio de una oferta de cooperación ampliada hecha en 2006.
El enriquecimiento de uranio permite obtener combustible para centrales nucleares de uso civil pero también fabricar bombas atómicas. Irán no dispone por ahora de una central nuclear pero la está construyendo con ayuda de Rusia.
Teherán siempre sostiene que sus ambiciones nucleares son exclusivamente civiles. Por el contrario, las grandes potencias temen que quiera hacerse con la bomba atómica. Por su parte y tras seis años de investigaciones, la AIEA se declara incapaz de garantizar que Irán dice la verdad.
Ahmadinejad reiteró que su país no detendrá su programa nuclear, incluso si ello implica una cuarta tanda de sanciones de la comunidad internacional.
Irán y Corea del Norte están realmente unidos en este tema. Lo que pase con Pyongyang seguramente será visto a través del lente de Teherán y viceversa.
La escalada en Asia se hizo sentir incluso en Medio Oriente. Israel está en el rango de tiro de los misiles iraníes. El gobierno de Benjamin Netanyahu teme que Irán sea el siguiente de la fila tras norcoreanos, por lo que no excluye una operación militar contra las instalaciones iraníes si la diplomacia no da frutos. Israel considera que no se puede descartar ninguna opción porque de ella depende su supervivencia, algo con lo que coincide el presidente de Estados Unidos: «no creo que yo pueda determinar cuáles son las necesidades de seguridad de Israel», dijo Obama en una entrevista de la revista Newsweek. El tema nuclear está instalado en Asia y Medio Oriente.
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