OPINION INTERNACIONAL

¿QUIEN MATO A RAFIC HARIRI?

El artículo comienza recordando que una gran bomba estalló cuando la caravana de Hariri pasó frente al Hotel St.Georges produciendo un cráter de dos metros de profundidad. La explosión destruyó la sucursal local del banco británico HSBC y mató a 23 personas, incluyendo a transeúntes y el primer ministro y sus guardaespaldas. La indignación popular por el asesinato llevó al retiro de las fuerzas sirias y las Naciones Unidas crearon un comité internacional de investigación presidido por el procurador alemán Detlev Mehlis. El Comité, después de siete meses de trabajo, señaló la responsabilidad en el asesinato de cuatro altos oficiales libaneses pro sirios, que fueron detenidos. Sin embargo, no se encontraron pruebas concluyentes acerca de los autores intelectuales del crimen. El ritmo de la investigación se estancó cuando Mehlis fue reemplazado por un jurista belga, Serge Brammertz.

Un Tribunal Internacional que inició su actividad en marzo de 2009 sustituyó al Comité anterior. El tribunal con sede en la ciudad de Leischendam en Holanda, tiene un presupuesto de 40 millones de euros solo por el primer año, de los cuales las Naciones Unidas pagan el 51% y Beirut se hace cargo del 49% restante. La primera medida del Tribunal fue dejar libres a los oficiales libaneses pro sirios que ya habían pasado 3 años en la cárcel alegando que las pruebas contra ellos eran insuficientes.

Según le confiaron al periodista de la revista alemana fuentes del Tribunal, el capitán libanés Wissam Eid y su equipo logró identificar 8 teléfonos móviles utilizados por los asesinos que habrían sido comprados el mismo día en la ciudad de Trípoli. Los investigadores llamaron a estos teléfonos «el primer círculo del infierno», y llegaron a la conclusión de que también había un «segundo círculo» de 20 teléfonos pertenecientes a otros cómplices.

Uno de los terroristas del «primer círculo» habría cometido el grave error de llamar desde un celular operativo a su novia, lo que permitió identificarlo e identificar a su jefe, Hajj Salim, un libanés de Nabatiah, en el Sur, considerado el comandante de la rama militar de Hezbolá.

El grupo especial de «operaciones» de Salim, estaría bajo la autoridad directa de Hassan Nasrallah, secretario general de Hezbolá, aunque también respondería a su superior jerárquico en Teherán, el general Kassim Sulaimani.

Como era previsible, Hezbolá desmintió de manera tajante la versión y sostuvo que el informe de «Der Spiegel» tuvo como objetivo influir sobre la próxima votación parlamentaria y desviar la atención de las noticias sobre el desmantelamiento de una red de espionaje a favor de Israel.

Por su parte, el conocido periodista libanés Michael Young del «Daily Star» de Beirut, señala las diferencias y semejanzas entre el artículo del «Spiegel» y un artículo publicado por el periodista Georges Malbrunot para «Le Figaro» de París en agosto de 2006. Malbrunot cita una fuente cercana a Saad Hariri, quien no cree que Hezbolá haya cometido el asesinato de Hariri por su propia iniciativa. «¿Quién tenía la capacidad de introducir 1.200 kilos de TNT en el Líbano? preguntó la fuente antes de dar la respuesta: «Siria, un servicio de seguridad libanés pro-sirio y Hezbolá». Pero a juicio de Malbrunot la operación se hizo bajo dirección de Siria con apoyo de Hezbolá.

Young sostiene que las causas con las que el periodista alemán pretende explicar el interés de Nasrallah en liquidar al ex primer ministro libanés son ridículas.

A su juicio no es creíble en absoluto que el jefe de Hezbolá haya querido matar a Hariri por tener celos de su popularidad o porque odiaba su opulento estilo de vida. Para él, quienes tenían un interés obvio en matar al millonario y político libanés eran los sirios, porque si Hariri tenía éxito en las elecciones parlamentarias del verano de 2005, poco después de la aprobación de la resolución 1559 por el Consejo de Seguridad, su control del Líbano se vería seriamente amenazado.

Young agrega que sucesivos informes de la comisión de las Naciones Unidas que investigó el crimen repitió esta hipótesis la que hasta ahora no ha sido refutada por nadie.

Pero Erich Follath, el periodista del «Spiegel» autor del controvertido artículo en declaraciones telefónicas al diario árabe de Londres «Asharq Al-Awsat» el 27 de mayo volvió a ratificar su versión: «Los documentos que yo revisé antes de publicar mi artículo fueron originales, no copias. Verifiqué palabra por palabra antes de escribir».

En respuesta a las acusaciones de Hezbolá negó trabajar para ningún servicio de inteligencia y añadió que él «personalmente» había criticado en varias oportunidades a Israel por la violación de los derechos de los palestinos en los territorios ocupados. Alegó estar contento por las acusaciones que dirigió contra él Hassan Nasrallah porque «mejoraron su status» y reafirmó que estaba convencido más que nunca de la veracidad de su informe.

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