VISTA A SAN PEDRO SULA
Un artículo de Immanuel Wallerstein titulado «El lento deshielo» analiza estos hechos en el cuadro de las relaciones entre Estados Unidos y la revolución cubana. Su tesis es que «después de casi 50 años de hostilidad incesante hacia el gobierno revolucionario de Cuba, Estados Unidos está dando los primeros pasos hacia un deshielo en las relaciones». Parte de la invasión de Playa Girón en abril 1961. En el año 1962, además de la resolución de la OEA, se ubican el inicio del bloqueo a la isla y la crisis de los misiles de octubre, que tuvo al mundo en vilo ante la perspectiva de una guerra nuclear. «Como resulta evidente anota-, el principal elemento en la hostilidad estadounidense hacia el gobierno cubano se debió a consideraciones de la Guerra Fría». Esto siguió en el período siguiente, hasta que a partir de los 90 la situación cambió por completo en tres aspectos esenciales: el colapso de la URSS, «la aguda decadencia del poderío geopolítico estadounidense» y el hecho de que uno tras otro amanecieran gobiernos de centroizquierda en América Latina que fueron restableciendo las relaciones con Cuba, y en tercer término la marcada transformación del escenario político estadounidense, donde empezó a hablarse con insistencia del fracaso de la política de su gobierno hacia Cuba. Los agricultores reclamaron el derecho de vender sus productos a la isla, tuvieron el respaldo de senadores republicanos como Richard Lugar, del Comité de Relaciones Internacionales, y evolucionó la comunidad de cubanos exiliados en EEUU, reclamando el derecho a viajar a su país, a enviar remesas y a establecer un intercambio libre y abierto. Éstas fueron justamente las primeras medidas que adoptó Obama apenas asumió, revocando las disposiciones de Bush. El autor se pregunta cuán lejos está dispuesto a llegar Obama y agrega que «Cuba está tentativamente explorando qué tan lejos quiere llegar Estados Unidos».Su conclusión es la siguiente: «Lograr que las relaciones entre Cuba y EEUU fueran de dignidad y respeto sería un gran avance con respecto a los pasados 50 años».
De alguna manera, esto es lo que estará sobre el tapete en la próxima Asamblea General. Estados Unidos ya no es el patrón de la OEA ni ejerce su dominio incompartido. Ayer examinamos algunas derrotas flagrantes del gobierno de Bush en el organismo, por ejemplo en relación a la invasión de territorio ecuatoriano por tropas colombianas, con el apoyo de la tecnología y los servicios de inteligencia de EEUU, el 1º de marzo 2008, la que fue condenada por todos los países de la América Latina y caribeña. Ello fue refrendado poco después por el Grupo de Río (en que EEUU no participa), en el cual fue derrotada además la tesis del presidente Uribe, el principal aliado de EEUU en la región, reafirmándose la primacía de los principios de intangibilidad de la soberanía nacional y de la integridad territorial.
Pero el dominio de EEUU fue contrastado también en otros terrenos por parte de los países latinoamericanos. En la IV Cumbre de las Américas efectuada en Mar del Plata el 4 y 5 de noviembre 2005 con participación del presidente Bush (antecedente de la V Cumbre de Trinidad-Tobago, que ya comentamos) fue derrotado definitivamente el ALCA, plan maestro lanzado por su padre en 1990 y que apuntaba al predominio del imperio en el continente desde Alaska a la Tierra de Fuego. Allí quedó enterrado para siempre, por la acción colectiva y, en particular, de los presidentes de los países del Mercosur y de Venezuela.
Podríamos referirnos también a la Cumbre Iberoamericana de Salamanca de los días 14 y 15 de octubre 2005, donde se votó por unanimidad contra el bloqueo a Cuba y por la extradición del terrorista Luis Posada Carriles. En la inmediata Asamblea General de la ONU el 8 de noviembre 2005, 182 países (que al año siguiente fueron 185) contra 4 reclamaron el cese inmediato del bloqueo a Cuba, a lo que se agregó el reclamo universal del cierre de la base de Guantánamo. Este tema sigue vivamente en el candelero ya que siguen apareciendo fotos de las torturas macabras que se infligían en dicha base, en Abu Ghraib, en Afganistán y en las cárceles secretas de la CIA.
Todo esto desemboca en la reunión de San Pedro Sula.
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