MONDO CANE

Los periodistas del prestigioso diario estadounidense The New York Times tuvieron en sus manos la exclusiva del caso Watergate, el escándalo por las escuchas al Partido Demócrata que provocó la dimisión del presidente de EE UU Richard Nixon en 1974, y la dejaron escapar.

Según publica el propio diario, dos periodistas del diario neoyorquino han reconocido que recibieron, en agosto de 1972, el mismo soplo que el misterioso garganta profunda diera a los célebres Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post.

Al parecer, Robert Smith recibió información sobre la implicación de la Casa Blanca en el caso por parte del director del FBI, Louis Patrick Gray. Sin embargo, el reportero estaba a punto de dejar el periódico para dar clases en la Universidad de Yale y se marchó de viaje a Alaska durante un mes.

Antes de irse, el redactor le contó estas revelaciones a un editor del diario, Robert H. Phelps, y grabó la conversación, aunque la información quedó en el olvido por el viaje de Smith y la celebración de la convención del Partido Republicano. Finalmente el material desapareció de la redacción y la exclusiva y la gloria se la llevaron los periodistas del Washington Post.

 

Los Archivos Nacionales

estadounidenses extraviaron un disco duro del gobierno de Bill Clinton y ofrecieron ayer, viernes, una recompensa de 50.000 dólares por cualquier dato que permita encontrarlo.

Un disco duro externo usado para respaldar información de la Casa Blanca, cuando Bill Clinton era presidente (1993-2001), desapareció de los estantes de los Archivos Nacionales en College Park (Maryland, este) en marzo, precisó una portavoz. Este disco duro de tipo «My Book» con una memoria de 2 terabytes ­1.024 gigabytes, la mayor en el mercado­, contiene información personal, nombres y números de identidad, pero los Archivos no están en capacidad de determinar exactamente el volumen de información conservada en el disco, que era usado por la oficina de Clinton.

 

El famoso sacerdote católico de Miami Alberto Cutié, que desató un escándalo cuando admitió tener novia, con la que apareció en una revista de farándula besándose y acariciándose en una playa, continuará su vida religiosa en una iglesia protestante, que no lo obliga al celibato.

El «padre Alberto», como se lo conoce popularmente en Miami, decidió abandonar la Iglesia Católica y «convertirse en miembro de la Iglesia Episcopal donde continuará su sacerdocio», informó esta entidad.

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