MONDO CANE

El intercambio vía celulares de fotos de jóvenes mostrándose desnudos, conocido como «sexting», no debería estar sujeto a denuncias de pornografía infantil, de acuerdo con especialistas canadienses reunidos esta semana en una conferencia internacional.

Peter Cumming, profesor asociado de la York University de Toronto, presentó un trabajo sobre la sexualidad de los niños en el 78 Congreso de Humanidades y Ciencias que defiende esta práctica como una versión moderna de «jugar a los médicos o el juego de la botella».

«La tecnología cambia las cosas y puede haber consecuencias muy serias», dijo Cumming, «pero esto oculta el hecho de que los niños y los jóvenes son seres sexuales que han explorado su sexualidad a lo largo de todos los tiempos, culturas y lugares», añadió.

«Tiene que hacerse una distinción entre la desnudez y la pornografía infantil», indicó el profesor.

La conferencia anual, celebrada este año en la Universidad Carleton de Ottawa, reúne a 8.000 investigadores de todo el mundo para discutir las últimas tendencias sociales.

El «sexting» ­una combinación de los términos ingleses «sex» (sexo) y «texting» (acción de enviar mensajes)­ fue noticia este año después de que estudiantes de una docena de estados estadounidenses fuesen acusados de pornografía infantil por compartir fotos de desnudos o semi-desnudos con amigos y compañeros de clase.

En marzo, tres adolescentes demandaron en Pensilvania a un fiscal que las acusó de distribuir «pornografía infantil» después de que un profesor descubriese una imagen de cintura para arriba de dos chicas vestidas con solo un sujetador, y otra imagen de una chica en topless.

El fiscal del distrito, George Skumanik, pidió a las chicas que acudiesen a clases de comportamiento durante cinco semanas y se sometiesen a un test de detección de drogas, o que se enfrentasen a un juicio, según una carta enviada aparentemente a los padres de las adolescentes.

Un conductor de coche fúnebre desapareció con un fallecido al que su familia esperaba para sepultar, y regresó 18 horas después confesando que estaba de fiesta y se había quedado dormido en un motel del centro de Bogotá, informó la policía de esa capital.

Tito Velásquez, de 78 años, murió el sábado al mediodía y horas después fue recogido por Luis Martínez, el chofer que debía llevarlo inicialmente a una funeraria para embalsamarlo y trasladarlo el domingo a un cementerio en la periferia sur de Bogotá.

Pero Martínez desvió su camino y prefirió irse de fiesta con un grupo de amigos, dijo el coronel Oscar Jerez, jefe de la policía de un distrito del centro-este de la «Con el cadáver en la carroza fúnebre, se dirigieron a tomar licor, y con las amigas amanecieron en actividades personales», señaló el oficial a periodistas.

El conductor pasó la noche con una mujer en un motel, en cuyo estacionamiento dejó el vehículo con el difunto.

Al ver que pasaban las horas y no llegaba el cuerpo, la familia denunció el caso el domingo ante la prensa y la fiscalía, temiendo un robo o un secuestro.

Pero el misterio se resolvió en la noche cuando el chofer, preocupado, apareció para contar lo ocurrido.

«Dice que se quedó dormido. El cadáver fue entregado a otro conductor de la misma funeraria y recibido por los familiares», señaló el mando policial.

Martínez fue despedido, mientras que los deudos, que anunciaron una demanda contra la empresa, tendrán que esperar al menos un día más para enterrar el cuerpo, pues la fiscalía determinó realizar una nueva necropsia.

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