El presidente Obama frente a Cuba
El pasado 13 de abril, en vísperas de la V Cumbre de las Américas en Trinidad-Tobago, el gobierno de EEUU adoptó algunas medidas referidas a los cubanos residentes en ese país. Ahora pueden viajar a Cuba cuantas veces lo deseen (contra 14 días cada tres años bajo el gobierno de Bush) y enviar remesas sin límites a sus familias (contra 100 dólares por mes antes).
La V Cumbre, desde el discurso inaugural de Cristina Fernández de Kirchner, se pronunció unánimemente por el levantamiento del bloqueo a Cuba, «anacrónico y cruel». Es la misma posición que adoptó la ONU en forma reiterada por mayorías aplastantes. Obama prometió en esa instancia conducir las relaciones con Cuba «en una nueva dirección» y la secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció que la política de EEUU respecto a Cuba «había fracasado».
Poco después, el tono de la Casa Blanca cambió. El 19 de abril el consejero político del presidente, David Axelrod, afirmó que el gobierno no levantaría el embargo contra Cuba. «Estamos muy lejos de eso», manifestó a la cadena CBS. La secretaria Clinton enturbió la situación con una declaración en el sentido de que el régimen de La Habana estaba «llegando a su fin».
Y eso que el presidente Raúl Castro, en declaraciones efectuadas en Cumaná, Venezuela, en una reunión del Alba previa a la Cumbre, le dijo a EEUU y al mundo que Cuba estaba dispuesta a discutir con EEUU absolutamente todos los temas, sin ninguna restricción, siempre que fuera sobre la base de la igualdad, la reciprocidad y la no injerencia. Agregó que ahora la pelota está en el campo de Obama, porque «Cuba no impuso ninguna sanción contra EEUU y sus habitantes, no es Cuba la que impide las transacciones comerciales, Cuba no tiene bases en territorio de EEUU», en suma no existe ya ningún pretexto político o moral para justificar la continuidad del bloqueo.
En los días siguientes se multiplicaron en EEUU los pronunciamientos a favor del cese o la atenuación del bloqueo. El Lexington Institute publicó un informe de 50 páginas planteando opciones para cambiar la política de EEUU hacia Cuba (Options for engagement: a resource guide for reforming U.S. policy toward Cuba). El centro de estudios políticos recomienda a la administración Obama retirar las condiciones previas que pretende imponer a Cuba para anudar un diálogo político. La representante demócrata Kathy Castor, del distrito de Tampa en la Florida, solicitó al gobierno ampliar el número de aeropuertos autorizados para los viajes a Cuba, ya que los actuales (Miami, New Yok y Los Angeles) no dan abasto ante el número creciente de viajeros. La poderosa Cámara de Comercio lanzó una iniciativa a favor del levantamiento de las restricciones comerciales, con el apoyo de varios congresistas. El presidente de la asociación que agrupa cerca de 3 millones de empresas estadounidenses, Thomas J.Donohue, señaló que la política que se viene aplicando hace 50 años ha fracasado y hay que cambiarla, agregando: «Estamos perdiendo grandes oportunidades comerciales en un mercado que se encuentra a 90 millas. Otros países como China lo aprovechan, y no es demasiado tarde para tratar de recuperarlo».
Pero se hizo exactamente lo contrario. Este mes el Departamento del Tesoro le infligió una multa de 110.000 dólares a la empresa petrolera Varel Hondings por haber exportado tecnología a Cuba. Las transacciones se efectuaron en junio 2005 y junio 2006, o sea bajo el gobierno de Bush, a través de una filial situada en el extranjero, lo que demuestra el carácter extraterritorial de las sanciones económicas. Obama siguió los pasos de su criticado predecesor.
El 30 de abril el Departamento de Estado incluyó a Cuba en la lista de países promotores del terrorismo, lo que motivó la réplica contundente de Cuba, que calificó a EEUU de «delincuente internacional» y recordó sus múltiples actos de terrorismo de Estado en todo el mundo. Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, planteó la doble moral de EEUU sobre terrorismo con el caso de Luis Posada Carriles, criminal internacional responsable de más de un centenar de asesinatos, refugiado en Miami y que Washington se niega a extraditar.
Por último, Obama acaba de vetar la publicación de las fotos de los actos de tortura perpetrados por la CIA, violando su promesa de hacer reinar la transparencia y decir toda la verdad. A propósito, en un libro del ex presidente Jimmy Carter publicado en setiembre 2006 titulado «Nuestros valores en peligro» (Our endangered values) se dice: «Oficiales militares informaron que por lo menos 108 prisioneros han muerto bajo la custodia de Estados Unidos en Irak, Afganistán y otros lugares secretos sólo desde 2002, siendo homicidio la causa reconocida de esas muertes en por lo menos 28 de los casos».
Un estudio de Salim Lamrani concluye: «El mundo tiene los ojos fijos sobre Obama, quien dispone de la oportunidad histórica de poner fin a una agresión de 50 años contra Cuba. No hay ninguna justificación a la situación actual».
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